Mercurio no tiene atmósfera, no tiene aire que respirar y el cielo si estuviéramos parados sobre él sería siempre negro (salvo cuando miramos para donde está el Sol que se vería enorme). Esa atmósfera que Mercurio no tiene es la que necesitaría para protegerse de los meteoritos que todo el tiempo están chocando contra el suelo. Por eso Mercurio tiene muchos cráteres como la Luna. Mercurio es chiquitito y hace mucho calor cuando estás de día pero mucho, mucho frío a la noche. No hay vida en Mercurio como en ninguno de los planetas del Sistema Solar a no ser la Tierra que es donde vivimos nosotros. Venus:
Lleva el nombre de la diosa del amor y la belleza. En el cielo mirarlo justo cuando se hace de día o cuando está por hacerse de noche es hermoso. Muy brillante y de color amarillo es uno de los puntitos que más llamaron la atención de los astrónomos de todas las épocas.
Desde hace algunos años se estuvieron mandando algunas naves a visitar a Venus. No llevan astronautas, no hay hombres que hayan ido a Venus pero sí muchos robots que sacaron fotos, le tomaron la temperatura, midieron sus montañas y estudiaron muchas cosas para que conozcamos a Venus.
Este planeta en lo único que se parece a la Tierra es que tiene más o menos el mismo tamaño. Está cubierto de nubes como en un día feo de la Tierra pero esas nubes no están hechas de lo mismo que las que vemos todos los días, no podríamos respirar en Venus. Hace muchísimo calor, unos 450 grados centígrados que es más que el calor que tiene el horno de la cocina cuando mamá hace la comida.
Los astrónomos cuentan que en Venus no podríamos caminar por lo que ellos
Venus aparece en el cielo justo antes después que el sol se ponga a la noche o justo antes que el sol salga a la mañana. Los griegos se lo confundían con dos planetas diferentes y le pusieron dos nombres: lucifer y vesper.