I: PRIMERA PARTE, TEMAS >>:
1. A modo de prólogo
2. Introducción
3. Discos protoplanetarios
4. ¿Para qué buscamos?
II: SEGUNDA PARTE, TEMAS >>:
1b: El planeta más viejo
2b: El planeta más joven
3b: Planetas alrededor de un púlsar
4b: Planetas alrededor de estrellas de la secuencia principal
III: TERCERA PARTE, TEMAS >>:
1c: Otros sistemas planetarios
2c: Planetas descubiertos por el Telescopio Espacial Spitzer
3c: No tan distintos
4c: Otra vez el Hubble
5c: Planetas para el VLT, los Observatorios Europeos del Sur se suman a la "legión planetarista"
El planeta más viejo:
Una de las formas más atrayentes en divulgación de presentar un cúmulo de datos importante (este es el caso) es por sus extremos. Seguramente Usted habrá leído en esas revistas de divulgación científica que todos leemos artículos tales como “los animales más rápidos del mundo”, los “records en la naturaleza” y cosas por el estilo. Yo acabo de leer uno de esos artículos en estos últimos días y me parece interesante seguir este, el mío, con el mismo principio. Ya que acabo de presentar algunos sistemas solares en formación los confrontaré con el más viejo de los planetas observado.
Se trata de Xon (un objeto que se viene estudiando desde hace tiempo y esto le ha dado incluso un nombre un poco más atractivo que la mayoría de los que repasaremos en este trabajo), de 13 mil millones de años de edad, nada respetable siendo casi el triple de la edad de nuestro planeta. Observado recientemente por el Telescopio Espacial Hubble se formó alrededor de una joven estrella similar al Sol sólo mil millones de años después de que se formó el Universo como resultado del Big Bang.
Eso de que “todo tiempo pasado fue mejor” no creo que pueda aplicarse a este pobre planeta que tuvo que sufrir mucho en su vida (si es que los planetas sufren, lo dejaremos para otro artículo ya que siempre me meto en aprietos cuando hago este tipo de chistes). Orbita un peculiar par de estrellas ya agotadas en el intrincado núcleo de un cúmulo de más de 100.000 estrellas. El análisis del Hubble muestra que el objeto es 2,5 veces la masa de Júpiter, confirmando que se trata de un planeta y no una enana marrón como se debatió desde hace una década.
El planeta más joven:
En el mes de junio de 2004, astrónomos de la Universidad de Rochester descubrieron un planeta alrededor de una estrella joven, que no debería estar allí. Observaciones adicionales han reforzado el descubrimiento: el planeta tiene una edad comprendida entre los 100.000 y 500.000 años. Actualmente en los modelos de nacimiento de Sistemas Solares se requiere unos 10 millones de años para que uno de estos objetos se encuentre allí tal como ha sido detectado.
Planetas alrededor de un púlsar:
En Julio de 1991, una información conmovía al mundo científico, Setnam Sherman, un estudiante de astronomía de un equipo que dirige Andrew Lyne en la Universidad de Manchester descubrió señales de radio de un supuesto planeta que orbitaría una estrella de neutrón, el pulsar 1829-10
Este posible planeta tenía una masa aproximada de diez veces mayor que la de la Tierra y se presumía que su diámetro era del doble de nuestro planeta. PSR 1829-10 (así se denomina abreviadamente al pulsar) está situado en la constelación de Sagitario a 30.000 años luz de nosotros. Las evidencias indicaban que el cuerpo orbitaba la estrella a una distancia comparable a la que en el Sistema Solar separa a Venus del Sol.
El grupo encabezado por Lyne utilizo el radiotelescopio Lowell de 60 metros que se encuentra en los laboratorios de radioastronomía Neffield del Observatorio Jodrell Bank de la Universidad de Manchester, Chesire para estudiar a la estrella de neutrones denominada Pulsar 1829-10. Seis semanas antes de anunciar el descubrimiento, Shermar advirtió que los pulsar provenientes del astro se aceleraban y retrasaban cíclicamente cada 6 meses, un fenómeno nunca antes observado. Esto podía deberse a la gravedad de un cuerpo que debía girar en torno a el, luego se opto por la idea de que se trataba de un planeta con una órbita casi circular a 110 millones de kilómetros de la estrella.
Sin embargo se equivocaron y en diciembre de ese mismo año reconocieron el error. Las variaciones en los pulsos de PSR 1829-10 se debían a una oscilación de la Tierra que no había sido tenida en cuenta. Todo fue una falsa alarma. Poco tiempo después Alex Wolszczan observando el pulsar PSR 1257+12 (el número corresponde a sus coordenadas en el cielo, en ascensión recta y declinación) con Dale Frail del Observatorio Nacional de Radio Astronomía en Socorro, Nuevo México, encontró lo que era una nueva esperanza en una antigua búsqueda.
Los dos científicos antes mencionados habían descubierto al pulsar anteriormente con el radiotelescopio de 305 metros de Arecibo, Puerto Rico. La energía que genera PSR 1257+12 es de cerca de 4,7 veces la que emite el Sol. Pero a diferencia de nuestra estrella, mucha de esta energía no se canaliza en luz visible sino que lo hace en un huracán de partículas cargadas eléctricamente. Suponiendo que dichas partículas llegan a los planetas y los calientan, incluso uno ubicado a la distancia que en nuestro Sistema Solar separa a la Tierra del Sol (luego veremos que todos los planetas en este sistema se encuentran más cerca) soportaría en la superficie una temperatura de aproximadamente 380 º C.

El relativamente viejo pulsar (de poco menos de un billón de años de edad) que se encuentra a aproximadamente 1.600 años luz de distancia en la constelación de Virgo, gira a un ritmo medido con extraordinaria perfección, una vez cada 0,0062185319388187 segundos. Esto es 162 veces por segundo.
Wolszczan notificó que algunos pulsos del astro llegaban pocos milisegundos antes y otros algunos milisegundos después, descubriendo dos periodos, uno de 66,6 días y el otro de 98,2 días terrestres. La respuesta a este fenómeno debía ser la presencia de al menos dos cuerpos que perturbarían la señal del pulsar, esto tomaba fuerza luego de que el equipo de Jodrell Bank dejara abierta la posibilidad de que existieran planetas en torno a estrellas diferentes del Sol. Wolszczan luego en 1994 confirmó la existencia de al menos tres planetas (y posiblemente un cuarto) en torno al PSR 1257+12.
El planeta C, unas 2,8 veces más masivo que la Tierra completa una órbita alrededor del pulsar cada 98 días a una distancia de 0,47 unidades astronómicas.
El planeta B, con una masa de cerca de 3,4 veces la de nuestro mundo tiene un año de 67 días terrestres y está a 0,36 veces la distancia Tierra - Sol. Un mundo más pequeño, el planeta A todavía más cercano al pulsar con cerca de 0,015 masas terrestres se encuentre a 0,19 unidades astronómicas. A grandes rasgos, el planeta B se halla a una distancia de su estrella cercana a la que separa a Mercurio del Sol, el planeta C se encuentra a medio camino entre las distancias de Mercurio y Venus y el planeta A (de la masa de la Luna) está a la mitad de la distancia de Mercurio y nuestro Sol.
¿Como pueden formarse planetas alrededor de un pulsar?
Pero encontrar planetas alrededor de una “estrella muerta” es solo parte de la historia. Los astrónomos quieren saber como es que están ellos ahí. Los pulsar milisegundos, como PSR 1257+12 nacen como un pulsar normal cuando una estrella en un sistema binario llega al final de su vida, explota y deja atrás una estrella de neutrones con una rotación de pocas veces por segundo. Supondremos que de alguna manera la compañera sobrevive a la explosión. Sus capas más externas de gas se expanden por la inmensa gravedad del pulsar hasta que todo este material cae en la estrella de neutrones formando un disco. El material del disco acelera al pulsar en su rotación hasta hacerlo llegar a cientos de vueltas por segundo. Este proceso usualmente no destruye a la compañera, solo a veces. PSR 1257+12 es uno de los pulsars milisegundo que no pertenece a un sistema binario, es decir, que viaja sólo por el espacio.
Una propuesta para acercar este modelo a el caso de 1257+12 sería la de que su compañera fuera destruida por la inmensa radiación del pulsar, fenómeno que los astrónomos ya han observado en otros sistemas.
Otro escenario posible empieza cuando el sistema binario está compuesto por dos enanas blancas que orbitan muy cerca una de otra. Ellas comienzan un lento movimiento orbital en forma de espiral que termina por fusionar ambas estrellas en un solo objeto.
Durante el proceso las estrellas ejectan algo de material que forman un disco alrededor del ahora único objeto. Ahora el cuerpo es muy masivo para continuar como una enana blanca por lo que colapsa en una estrella de neutrones de rápido spin. Este escenario es el preferido de Wolszczan para explicar la existencia de estos planetas alrededor del pulsar en la constelación de Virgo.
Otra idea sería que la pequeña cantidad de gas que es lanzada al espacio violentamente durante una explosión de supernova (de la cual quedara un pulsar como hemos comprobado con la SN 1987 A) formara un disco de gas del que puedan evolucionar planetas. Pero los modelos por computadora mostraron que el material debería quedar más cerca del pulsar de lo que están los planetas en PSR 1257+12. Y además, que este no sería suficiente como para formar más de uno y no tres cuerpos como se sabe hoy que orbitan a esta estrella.

Algunos astrónomos han propuesto la idea de que los planetas se hayan formado antes de que la estrella llegara a la etapa de pulsar (tal vez, que el sistema haya evolucionado como el nuestro). Pero es difícil de pensar sabiendo que un sol antes de convertirse en una supernova se presenta como supergigante. Si hubieran existido planetas interiores en torno a esta estrella, al “hincharse” como supergigante se los hubiera “comido”.
Tampoco la propuesta de que estos se formaran luego de que la estrella se convirtiera en supernova parece convincente ya que el astro no permanece suficiente tiempo en esta etapa como para que se creen planetas.
Otro hipotético escenario podría explicar la existencia de planetas alrededor de PSR 1257+12. El pulsar probablemente haya capturado los planetas durante un acercamiento importante con una estrella tipo Sol que los poseía.
El problema de explicar la existencia de planetas alrededor de un pulsar es que antes de el descubrimiento de Wolszczan esto se tenía como impensable y aún hoy solo tenemos un caso para estudiar y sobre el cual realizar todas nuestras teorías. En caso de que alguno de estos modelos nos de una respuesta satisfactoria la pregunta del millón será: ¿podemos comenzar a buscar nuevos mundos en torno a cualquier tipo de estrella o nos encontramos ante un caso único o al menos minoritario en el Universo que tratamos de entender?
Planetas alrededor de estrellas de la secuencia principal
HD 187123
Descubierto desde el observatorio Keck por cambios en su velocidad radial.
Un nuevo planeta en Boyero
El 16 de diciembre de 1999 se anunció en la revista Nature la primera observación directa de luz procedente de un planeta extrasolar, el del sistema de Tau Boötes, una estrella situada a unos 50 años luz en la constelación de Boötes.

Imagen superior: Ubicación de Tau Boötes en la constelación de Bootes vista desde el Hemisferio Sur. (Carta programa Guide 7.0 Project Pluto)
Las observaciones se hicieron con el Telescopio W. Herschel de 4,2 metros del Observatorio Roque de los Muchachos en la isla de La Palma.
Tau Bootis tiene una magnitud de 4,5 que se encuentra a aproximadamente 50 años luz de nosotros. El planeta tiene una masa aproximada a 8 veces la masa de Júpiter y gira alrededor de la estrella en una órbita circular cada 3,3 días terrestres. Son estos y no otro tipo de planetas los que pueden detectarse por esta vía, es decir, recibiendo directamente la luz que parte de ellos. Planetas gigantes que por la cercanía a su estrella están a enormes temperaturas y debido a eso emiten mucha luz.
Muchos datos se deducen y no se puede estar ciento por ciento seguros de cuán confiables sean pero suponiendo que el índice de reflexión de Tau Bootes B sea el mismo que el de Júpiter este tendría entonces un diámetro del doble de nuestro gigante del Sistema Solar.
Pero hay un dato aún más interesante. Astrónomos canadienses, haciendo uso del telescopio espacial MOST han observado que el planeta gigante está forzando a su estrella central a rotar en conjunto con él. De acuerdo al Dr. Jaymie Matthews de la Universidad de British Columbia, líder de la misión MOST de la Agencia Espacial Canadiense CSA, las interacciones entre la estrella y el planeta gigante en el sistema Tau Bootis son incomparables a cualquier cosa vista con anterioridad por los astrónomos, y deben ser indetectables para cualquier clase de instrumento existente sobre la Tierra o en el espacio, con excepción del MOST.
La gravedad del planeta ha forzado a la envoltura externa de la estrella a rotar de modo que siempre presente la misma cara al planeta a pesar que el planeta tenga, lo más seguro, menos del 1% de la masa de la estrella.
HD 75289
Con una magnitud de 6,3 el planeta está junto a su estrella central a una distancia de 100 años luz de nosotros.
HD 37605:
El Telescopio Hobby-Eberly del Observatorio McDonald de la Universidad de Texas, en Austin, encontró su primer planeta extrasolar. 2,84 veces la masa de Júpiter y un periodo de 54,23 días son sus principales características.
51 Pegasi - El planeta del que más se sabe:
El 6 de Octubre de 1995, Michel Mayor del Observatorio de Génova subía al podio en una sala de conferencias en Florencia, Italia. Él y su colega Didier Queloz habían descubierto lo que muchos astrónomos habían buscado durante décadas. El primer planeta orbitando una estrella del tipo Sol. El planeta descubierto por Mayor y Queloz es de una y media a dos masas de Júpiter, el cual tiene una órbita muy cercana a la estrella 51 de la constelación de Pegaso. Una estrella gemela de la nuestra localizada a 55 a 60 años luz de distancia.

Imagen superior: 51 Pegasi. (Credit NASA).
Diez días después Geoff Marcy y Paul Butler confirmaban el descubrimiento. El planeta gira a menos de 8 millones de kilómetros de la estrella, una veintava parte de la distancia Tierra - Sol. Tarda en dar una vuelta alrededor de este (el año del planeta) 4,2 días terrestres. Si hubiera vida sobre su superficie (un poyo al spiedo por ejemplo) debería soportar una temperatura de 1.000 º Centígrados, todo provocado por un sol que desde allí sería unas 30 veces más grande que lo que se ve el nuestro desde la Tierra.
Siendo el planeta tan cercano a 51 Pegasi muchos astrónomos lo han imaginado como una gigantesca bola de hierro (una versión superdesarrollada de Mercurio). Pero este cuerpo tiene la suficiente masa como para retener una importante atmósfera de vapor de agua, helio, metano y posiblemente hidrógeno por lo que quedaría más emparentado con Júpiter y Saturno que con Mercurio.
Las observaciones de Marcy y Mayor indican que la órbita del planeta es circular y además estable por lo que podemos creer que este cuerpo ha estado rodeando a la estrella por billones de años.
La estrella 51 Pegasi tiene aproximadamente unos 8 billones de años de edad por lo que se entiende que sea un poco más grande y algo más brillante que el Sol. Posee entre un 20 y un 50 % más de elementos metálicos que nuestra estrella, con la palabra “metales”, en este caso, nos referimos a elementos más pesados que el hidrógeno y el helio que predominan en el Sol.
¿Cómo llego el planeta a estar allí?
Simulaciones por computadora de cómo pueden formarse los sistemas planetarios no predijeron nunca un cuerpo de 160 a 600 veces la masa de la Tierra orbitando tan cerca de una estrella. De acuerdo al modelo standard de formación de planetas las elevadas temperaturas de la estrella en sus primeras etapas de evolución liberan los gases de los elementos más pesados en el disco interno. Por eso los planetas internos se componen de rocas y hierro. Porque el disco interno tiene una circunferencia pequeña no hay suficiente material para formar grandes planetas. Los planetas gigantes se forman en el disco externo donde las temperaturas menos elevadas permiten a los gases “pegarse” a ellos. Por esta causa, masivos núcleos helados son capaces de formarse en las zonas externas de un sistema solar. Cuando un núcleo llega a las 10 o 20 masas terrestres es capaz de capturar el gas para transformarse en un cuerpo de gigantes proporciones.
Esto funciona perfectamente para explicar nuestro Sistema Solar, una teoría armada en base a lo único que conocíamos antes de 1991. Pero el más cercano de los planetas al Sol es Mercurio (rocoso), 18 veces menos masivo que nuestro planeta. Para que un planeta como el que gira alrededor de 51 Pegasi se formara el disco protoplanetario debería ser miles de veces más masivo que el disco del cual evolucionaron las planetas en nuestro Sistema Solar.
En caso de que el planeta sea un gigante gaseoso el problema es que no debería haber suficiente material para formar un núcleo lo bastante masivo para atraer una importante envoltura gaseosa. Además, en el disco interno, según nuestro modelo no hay suficiente gas para atraer. La posibilidad que nos queda para explicar cómo este planeta órbita 51 Pegasi tan cerca de ésta es que se halla formado cientos de veces más lejos que su actual posición. Tal vez se acercó por causa de una estrella compañera de “51” aún no descubierta o por un ocasional encuentro con otra sin parentesco alguno. Es posible que el planeta tenga una órbita espiralada (como ocurre con Fobos, la luna más cercana de Marte, que cada vez se acerca más al planeta hasta que indefectiblemente caiga sobre él).
Otra opción es que el cuerpo observado sea en realidad el remanente de lo que hoy conocemos como enana marrón, los astrónomos han encontrado cientos de sistemas binarios donde las estrellas se encuentran muy cerca unas de otras, el “planeta” alrededor de 51 Pegasi puede ser el recuerdo de una extraña compañera hoy totalmente apagada.
Sistema Upsilon Andromedae
En la estrella Upsilon Andromedae ya se había descubierto un planeta con anterioridad, pero los datos analizados sobre el movimiento de dicha estrella, tomados a lo largo de varios años de observaciones, sugerían la presencia de otros cuerpos. Finalmente, en 1999, la solución a dicho problema se encontró otorgándole a la estrella tres planetas girando a su alrededor.

Este, uno de los sistemas extrapolares más poblados de los hasta ahora descubiertos, con tres planetas detectados, muestra características interesantes para analizar. Una es la excentricidad de las órbitas de cada uno de los cuerpos: los planetas giran alrededor de la estrella en recorridos muy alargados. Los científicos explican este comportamiento por la presencia de otro planeta no descubierto.
Supone un equipo de la Universidad de Berkeley que cuando este sistema planetario se estaba formando un planeta “movió” las órbitas de los restantes con su fuerza gravitacional llevándolos más lejos de su sol y con órbitas más excéntricas. El planeta central, ups-And c, cambia a una órbita circular cada 7.000 años según los modelos.
Este sistema, descubierto por el equipo de Geoff Marcy, cuenta con más de 500 observaciones, más de 10 veces lo que cualquier otro dado el interés que generó su comportamiento.
HD 217107

55 Cancri:

Gliese 86:

La posibilidad de un planeta muy cercano:
La estrella Lalande 21185, a sólo 8,25 años luz de distancia (maravillosamente cerca hablando en distancias astronómicas) podría ser orbitada por dos planetas. La posibilidad de un mundo a su alrededor ya había sido propuesta en Agosto de 1996 por el astrónomo George Gatewood de la Universidad de Pittsburgh. Los cambios en la velocidad de la estrella indicarían la existencia de un cuerpo de masa joviana a una distancia de ésta comparable a la que separa a Saturno del Sol. El segundo planeta sería de menos masa que el más grande de los de nuestro Sistema Solar pero ocuparía un lugar más interno, algo así como la órbita que ocupan los asteroides en torno al Sol.
Planetas alrededor de 70 Virginis y 47 UMa:
Paul Butler y Geoff Marcy anunciaron el 17 de Enero de 1996 en la reunión de la Sociedad Astronómica Americana en San Antonio, Texas, el descubrimiento de dos nuevos planetas orbitando estrellas ajenas al Sol. El más masivo de estos dos planetas es el que órbita la estrella 70 en la constelación de Virgo, posee una masa 6,5 veces la de Júpiter mientras que el de la estrella 47 de la constelación de la Osa Mayor es aproximadamente dos veces y media mas masivo que el planeta de la Gran Mancha Roja.
Estos dos planetas tienen particular importancia ya que no solo orbitan estrellas similares al Sol sino que también lo hacen a distancias comparables con la que separa la Tierra del Sol.
A escalas astronómicas los nuevos planetas se encuentran bastante cerca, un promedio de 35 años luz de la Tierra. Ambas son visibles a simple vista siendo 70 Virginis visible desde en hemisferio sur entre marzo y julio. Esta estrella tiene un tamaño similar al del Sol, aunque es un poco más fría como consecuencia de sus 3 mil millones de años más de edad. Con respecto al planeta a su alrededor se sabe que da una vuelta completa alrededor de la estrella cada 116 días, en una órbita elíptica y a una distancia de más o menos media unidad astronómica. Se calculó que la temperatura del planeta sería de unos 85º C.
Acerca del planeta que órbita 47 UMa fue descubierto como el anterior después de que Paul Butler y Geoff Marcy estudiaran durante ocho años 120 de las más brillantes estrellas del tipo Sol. Sobre este último puede decirse que demora en su recorrido en torno a la estrella 1.100 días a una distancia de poco más de dos unidades astronómicas en una órbita muy circular. Se cree que su superficie tiene una temperatura de 80º C bajo cero y sería, tanto éste como el que gira alrededor de 70 Virginis, gaseoso.
HD 195019:

Rho en la Corona Boreal:

HD 168443:

Gliese 876 B:
Con una masa siete veces y media superior a la terrestre, y un radio dos veces mayor al de nuestro planeta, completa una órbita cada dos días alrededor de una estrella cercana llamada Gliese 876, que se encuentra a sólo 15 años luz del Sol en la constelación de Acuario y posee otros dos planetas, gigantes gaseosos similares a Júpiter.
Es un planeta atípico entre los descubiertos ya que hasta el momento es común detectar planetas gaseosos ricos en hidrógeno y helio y no rocosos como este. "Este es el primero de una nueva categoría de planetas extrasolares, rocosos como la Tierra", explicó Paul Butler, de la Carnegie Institution en Washington, Estados Unidos. "Es como el primo mayor de nuestro planeta", agregó.
"Este planeta es la respuesta a una antigua pregunta", según Geoffrey Marcy, astrónomo de la Universidad de California en Berkeley, Estados Unidos. "Hace más de dos mil años, los filósofos griegos Aristóteles y Epicúreo se preguntaban si existirían otros planetas similares a la Tierra. Ahora, por primera vez, tenemos evidencias de un planeta rocoso alrededor de una estrella normal", indicó.
Si bien este exoplaneta tiene características terrestres, "se encuentra demasiado cerca de la estrella, lo cual eleva notablemente su temperatura e imposibilita la existencia de agua en estado líquido en su superficie", dijo Marcy que con este descubrimiento sumaba otro galardón más a su carrera de cazador de planetas. Mediante observaciones realizadas con el espectrómetro de alta resolución HIRES del telescopio Keck en Mauna Kea, Hawaii, los astrónomos pudieron determinar que el planeta orbita a la estrella a una distancia de aproximadamente 10 radios estelares, o sea, menos de la décima parte de la distancia que separa a Mercurio del Sol.
Gliese 876 es una estrella enana roja de tipo espectral M, la clase de estrellas más común en nuestra galaxia. Es alrededor de 600 veces menos brillante que el Sol, y posee aproximadamente un tercio de su masa.
Sobre los otros dos planetas que orbitan la estrella en cuestión se descubrieron el primero en 1998 y el segundo en 2001. Ambos gigantes gaseosos orbitan a Gliese 876 en resonancia: el más alejado de la estrella lo hace cada 60 días, mientras que el más cercano lo hace cada 30 días.
HD 210277:

16 de la constelación del Cisne:

HD188753: otro planeta en la constelación del Cisne:
Maciej Konacki, un científico del Instituto de Tecnología de California, Caltech, estudió datos obtenidos con el telescopio de 10 metros Keck II, en Hawai, y descubrió, en la constelación de Cygnus, a unos 149 años luz de la Tierra, un planeta apenas un poco mayor que Júpiter que cumple una órbita alrededor de una estrella triple.

Hasta hace no mucho tiempo se creía que los planetas estarían girando alrededor de sistemas como el nuestro, la rareza de estrellas solitarias o a lo sumo en torno a un sistema doble de componentes muy cercanas que pudieran rodear como si fuera una sola. Hoy, esta nueva rama de la astronomía nos enfrenta a escenarios antes impensados: planetas en torno a estrellas muertas, sistemas triples y hasta planetas vagabundos deambulando por el espacio exterior.
"Promete desafiar las teorías sobre cómo se han formado los planetas", afirma Konacki. El planeta completa, en tres días y medio, una órbita alrededor de su estrella central, amarilla, del sistema triple de estrellas conocido como HD188753, cuya proximidad, entre sí, es similar a la distancia que media entre el Sol y Saturno. La mayor de las otras dos estrellas es naranja y la menor, roja.
Muy caliente no podría albergar vida como la conocemos pero realmente sería interesante imaginarse un mundo así. En alguna oportunidad leí una novela de Isaac Asimov creo, donde los habitantes de un mundo en torno a un sistema triple no conocían la oscuridad de la noche. Siempre tenían alguno de sus soles iluminando el cielo hasta que por fin, la danza de aquel sistema produjo el extraño fenómeno astronómico y todo ese mundo entro en pánico, como lo hicieran nuestros antecesores cuando los eclipses de sol, temerosos de que el astro rey muriera en las sombras. Eso tiene este tema, nos hace imaginar lugares diferentes, posibilidades distintas, escenarios inconcebibles y nos hace seguir buscando, sin descanso.
Un pequeño planeta alrededor de Mu Arae:
El equipo europeo de cazadores de planetas, liderados por Michel Mayor (Observatorio de Ginebra, Suiza) ha anunciado el descubrimiento de un planeta de baja masa en la estrella de quinta magnitud, Mu Arae.
El planeta tiene una masa que puede variar entre 14 y 18 planetas Tierra, como en el Sistema Solar tienen Urano o Neptuno. Se desplaza alrededor de una estrella de tipo solar, cada 9,5 días a una distancia media de sólo 0,09 Unidades Astronómicas, unos 13,5 millones de kilómetros. El descubrimiento se realizó utilizando el Espectrógrafo HARPS adosado al telescopio de 3,6 metros del Observatorio Europeo Austral, en la Silla, Chile.
HD70642:
En la constelación austral de Puppis, distante a 90 años luz de la Tierra, se encuentro HD 70642, una estrella con un planeta como Júpiter girando a su alrededor. Lo descubrieron astrónomos británicos, australianos y estadounidenses, usando el telescopio Anglo-Australiano de 3,9 metros en Australia. "Este planeta gira en una órbita casi circular de unos tres quintos del tamaño de la órbita de Júpiter. Esto es lo más parecido que hemos encontrado a nuestro propio sistema planetario, y avanza nuestra búsqueda de sistemas que sean más parecidos al nuestro," dijo el líder del equipo de descubridores.
El nuevo planeta tiene una masa aproximada de dos veces la de Júpiter y rodea a la estrella HD70642 con un período de seis años terrestres. El planeta está a 3,3 veces la distancia de la Tierra al Sol.
(*) Sebastián Musso es fundador del Centro de Estudios Astronómicos de Mar del Plata, Argentina y presidente de esa institución durante 1999 – 2003
Coeditor Cielo Sur.
Periodista científico y divulgador.
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