GALAXIAS Y ESTRELLAS LEJANAS
Debido a que las señales de radio tienen longitudes de ondas relativamente largas, pueden penetrar las grandes nubes de polvo de las que hablamos anteriormente.
Las ondas luminosas son cortas e interaccionan con el polvo del espacio, se dispersa la luz y no llega a los telescopios ópticos situados en la superficie terrestre.
En cambio las señales de radio procedentes de los puntos mas lejanos de la galaxia pasan a través de este polvo sin ningún impedimento.
Esta capacidad de las ondas de radio para atravesar esas nubes también e aplicable a la atmósfera de la Tierra. Un radiotelescopio normal puede trabajar 24 hs al día, tanto con tiempo despejado como un cielo nublado.
La detección de radiofuentes débiles es de gran interés. Como sabemos, cuando miramos a las regiones del universo mas alejadas de nosotros las vemos como eran hace mucho tiempo.
Como los radiotelescopios penetran mas lejos que los telescopios ópticos, nos permiten mirar hacia atrás en el tiempo. Obteniendo datos muy importantes para definir el Universo en el que vivimos.
ASTROQUIMICA
Después del gas de Hidrógeno los astrónomos intentaron hallar la emisión de moléculas, de este modo apareció una rama inédita de la ciencia: la astro-química.
Hoy en día se observan mas de 80 especies moleculares, desde el agua, ácido fórmico, monóxido de carbono, etc. Hasta moléculas complejas de 12 átomos.
La mayoría contiene en su composición: hidrógeno, oxígeno, nitrógeno y carbono. Siendo en general compuestos orgánicos esenciales para la vida.
NEBULOSAS - FABRICA DE ESTRELLAS
Aquellas regiones llamadas Nebulosas, donde el gas se vuelve visible por el calentamiento producido por estrellas jóvenes, sólo son, sin duda, la punta de un témpano de hielo para el ojo humano.
Grandes nubes moleculares, verdaderas fábricas químicas interestelares, acompañan a estas nebulosas. La materia contenida en estas nubes es suficiente a veces para formar unos 100.000 soles.
Estas regiones moleculares se hallan envueltas en nubes de polvo, que como ya dijimos , se hacen invisible para los telescopios, pero no para un radiotelescopio.
RADIOGALAXIAS
Son en general lejanas, nada exóticas miradas con un telescopio. Sin embargo, su apariencia en radio es muy extraña: presenta intensas emisiones (producto de chorros de partículas atómicas despedidas desde el núcleo galáctico) extendidas mucho mas allá de la galaxia.
Una estrella común como el Sol, emite por segundo el equivalente energético de 3800 millones de bombas atómicas de 20 Megatones. Nuestra galaxia es 300.000 millones de veces mas potente, puesto que ese es el número de estrellas que posee. Las radiogalaxias tienen en general una potencia en radio miles de veces mayor que las de la Vía Láctea. ¿Pueden imaginar el equivalente a miles de galaxias concentradas en el espacio habitualmente ocupado por una sola?
Hoy se cree que existe en el corazón de la galaxia un objeto masivo, colapsado en un pequeño tamaño, y con tanta gravitación que ni siquiera la luz puede escapar de él. Un agujero negro. Pero que sí haría emitir enormes cantidades de energía a la materia que está atrayendo hacia sí.
La mayor parte de esta potencia no se origina en las galaxias mismas, sino en nubes de gases ionizados y recalentados o plasma, situadas a cientos o incluso millones de años luz de la galaxia madre.
QUASARES
En los años 60 la astronomía se vio revolucionada al descubrirse los objetos mas distantes del Universo y a la vez los que mayor energía liberan. Los cuásares ó cuasi estrellas.
Vistos a través del telescopio aparecen como estrellas débiles, sin embargo observados con radiotelescopio muestran emisión energética tan intensa como para ser comparable con la de cientos de galaxias.
En radio algunos cuásares se asemejan a las radio galaxias, presentando chorros de material radiante muy alejados del objeto central.
Los cuásares tienen desplazamientos hacia el rojo muy grandes, por lo tanto, se piensa que están a gran distancia de la Vía Láctea.
En 1963 el investigador Cyril Hazard y el Director del Observatorio Parkes en Australia, Bolton, quisieron medir el ancho angular de una muy intensa radiofuente cercana al ecuador celeste que estaba catalogada como 3C273. Registraron lo que hasta el momento parecía ser -una famosa radio-estrella.
Maarten Schmidt, del Observatorio Monte Palomar (California) era uno de los poquísimos astrónomos ópticos que colaboraban con la radioastronomía en USA, así que confiaron en él y le enviaron los datos precisos de posición de la radiofuente que habían encontrado. Con esos datos encontró una débil estrella de magnitud 13, que parecía no estar de acuerdo a la intensidad en radio. Pero tomó un espectro y encontró que las relaciones coincidían exactamente con las que tienen las líneas de la serie de Balmer, pero con el hoy conocido detalle de estar desplazadas inusualmente hacia el rojo. De ahí la denominación primitiva de quasi stellar objects (QSO), después transformado a cuásar.