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jueves 24 de julio de 2008 
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Una pisada firme en la Historia

A 33 años de la llegada del hombre a la Luna

Imagen superior:Módulo lunar Aguila luego del alunizaje. (Foto gentileza NASA)

Por Sebastián Musso*

sebastianmusso@cielosur.com


La historia había comenzado algunos años antes, cuando un 4 de octubre de 1957 la entonces URSS lanzaba al Sputnik I, el primer satélite artificial, el primer ingenio de la civilización en alzarse más allá de la atmósfera terrestre. Poco tiempo después, el 3 de noviembre de ese mismo año un nuevo Sputnik salía al espacio pero esta vez tripulado. Iba a bordo la perrita Laika quien se convertiría en la primera víctima de la carrera espacial. La URSS seguía sumando logros en el espacio y su competidor en todos los frentes, los Estados Unidos, parecía inmóvil, sin importarle en lo más mínimo extender sus dominios más allá de nuestro planeta. El 12 de abril de 1961 a bordo de la nave Vostok I Yuri Gagarin pasaría a la historia como el primer hombre en el espacio. Esto ya parecía inaceptable para el país del norte. El 25 de mayo también del ´61 el entonces presidente Kennedy daría su famoso discurso, aquel en que prometía que un norteamericano pisaría la Luna antes de terminada esa década y llegaría sano y salvo a la Tierra. Apenas veinte días atrás Alan Shepard se convertía en el primer astronauta norteamericano que seguía los pasos de Gagarin y la empresa parecía imposible, mientras tanto, los rusos ya estaban en la Luna aunque con naves robots no tripuladas, las Lunik que visitaban a nuestro satélite desde 1959.

Foto izquierda: Vista de la Apollo, comando y módulo de servicio. Foto arriba: El módulo lunar. (Fotos gentileza NASA)

El primer proyecto con vistas al viaje a la Luna de los norteamericanos fue bautizado Mercury y contó, además del viaje de Shepard con los vuelos de Vigil Grissom y John Glenn en 1962, el mismo que ya sexagenario y luego de pasar exitosamente por la política volvería al espacio hace apenas unos años para mostrarle a los médicos de la NASA como se comporta el cuerpo de "un viejito" en microgravedad. Al proyecto Mercury lo siguió el Géminis comenzado cuando la URSS ya había puesto en órbita a la primera mujer, Valentina Tereskova en 1963, a tres astronautas en una misma nave por primera vez el 12 de octubre de 1964 y un año más tarde escribían en el libro de la historia que la primera caminata espacial la había llevado a cabo un ruso.

Si bien con mucha menos publicidad que la acostumbrada por sus oponentes transoceánicos la URSS ganaba esta carrera y el cumplimiento de la promesa de Kennedy parecía lejano. Luego del Proyecto Géminis la primera Apollo cobra las primeras víctimas al programa espacial norteamericano. El 27 de febrero de 1967 el oxígeno de la cabina de la Apollo I arde y los astronautas se carbonizan en apenas 16 segundos ante la mirada impotente de los técnicos de Cabo Kennedy que rodeaban la nave de prueba. No había salido al espacio y el proyecto Apollo debía repensarse para que estas tragedias no volvieran a suceder. Y no sucedieron. Desde el 21 al 27 de diciembre de 1968 los astronautas de la Apollo 8 estarían en vuelo hacia la Luna. El mismo día de navidad dieron 10 vueltas a nuestro satélite y regresaron con éxito. Los responsables de la NASA dijeron en esa oportunidad que la misión había sido un éxito en un 101%. La Apollo 10 pasaría a solo 15 kilómetros de la superficie lunar, pero no eran ellos los elegidos.

La historia que llevaría a dos hombres a caminar por los suelos polvorientos de la Luna, la que despertaría la atención de todo un planeta frente a los televisores no importa que hora marcara el reloj de cada país, esa historia, comenzaría un 16 de julio de 1969. Desde la plataforma A del complejo 39 del Centro Espacial John F. Kennedy en Florida, parte el Saturno V con la nave Apollo 11 que lleva a bordo a tres hombres por entonces de 38 años. Fueron Neil Armstrong como comandante de la misión, Michael Collins como piloto del módulo de mando y Edwin Aldrin quien fue piloto del módulo lunar, juntos llegan el 19 de julio a ponerse en órbita alrededor de la Luna donde ya estaba la nave no tripulada Lunik 15 quien se suponía traería a la Tierra las primeras muestras de nuestro satélite (terminó estrellándose).

El día 20 Armstrong y Aldrin dejarían a Collins en el Columbia para ubicarse en el módulo de descenso bautizado Águila, con ella pasarían a una órbita más baja y finalmente alunizarían en el Mar de la Tranquilidad. "Estamos sobre un suelo rocoso, en una zona relativamente plana, con cráteres anchos de 2 a 17 metros. Vemos algunas alturas como colinas, hay alrededor nuestro millares de pequeños cráteres", transmite Aldrin a la central en Houston. Los esperarían tres horas de preparativos para finalmente bajar y poner pie en la Luna. Algunos años después Neil Armstrong confesaba que su famosa frase no había sido del todo espontánea, la fue desarrollando durante el vuelo y decidió que palabras exactas usaría minutos antes de salir del módulo: "Este es un pequeño paso para un hombre pero un gran paso para la humanidad". Y lo fue. En sus más de 14 horas sobre nuestro satélite dejaron sus firmas y la del presidente Nixon en una placa para la posteridad, clavaron la bandera norteamericana para dejar en claro quien había dado el paso más importante finalmente, luego de tantas hazañas de sus contrarios. Recogieron 22 kilogramos de rocas lunares, instalaron un sismógrafo, un generador de rayos láser para obtener la distancia exacta que separa a la Tierra de la Luna y un colector de viento solar que proveerá de energía a futuras misiones.
Fue la tarea en conjunto de dos hombres que habían tenido sus diferencias, nadie quería borrar de antemano su nombre de la historia y bien sabido es que a los primeros siempre se los recuerda y a los segundos, raras veces. Siempre había sudo el comandante de la nave el que se quedaba en ella mientras su compañero efectuaba las actividades extravehiculares pero no resultó así en Apollo 11. Cuando Aldrin se enteró que no sería el primer hombre en pisar la Luna fue a increpar a Armstrong para que renunciara. Como no consiguió una respuesta favorable siguió subiendo hasta las máximas autoridades de la NASA que decidieron por primera vez que un civil tuviera privilegios sobre el militar en la misión. Años más tarde "Buzz" entendería que no importa el número, era muchísimo estar entre los 12 mortales que pisaron nuestro satélite entre las misiones Apollo 11 a la 17.

Foto superior: Neil A. Armstrong, Michael Collins y Edwin E.Aldrin. (Foto gentileza NASA)


Finalmente partirán hacia el Columbia y se acoplarán a él como había sido planeado, juntos los tres hombres que protagonizaban la aventura más grande de la historia de la humanidad volvían a la Tierra. Así terminaba un proyecto de Estado que había exigido que cada uno de los 200 millones de norteamericano pusiera en promedio 108 dólares. Que había involucrado a 350 mil técnicos más allá de Wernher von Braun y su equipo proveniente del laboratorio alemán de Peenemünde. 20.000 empresas prestaron servicio para diseñar y armar las más de 5 millones de partes de la nave Apollo y el cohete Saturno V, más de 3000 periodistas fueron acreditados para la ocasión y cerca de un millón de personas lo vieron en vivo y en directo a lo largo de la costa de Florida en las cercanías de la base de la NASA. Fueron necesarias 14 bases de seguimiento para no perder de vista a la nave en su viaje a la Luna y 8 aviones, 5 barcos y 5 satélites prestaron apoyo para tal efecto.

Foto superior: El retorno amerizaje del módulo con sus tripulantes. (Foto gentileza NASA)

Cada 20 de julio en todo el mundo los recordamos, quienes amamos como es mi caso las maravillas del Universo y las proezas del hombre en ese medio y cada uno de los habitantes de este planeta que recuerdan el día en que estuvimos todos juntos, deseando las mismas cosas, soñando los mismos sueños, compartiendo, como amigos. Por eso, querido lector, recuerde que nada es imposible si todos nos unimos para lograrlo... y Feliz Día del Amigo.

Sebastián Musso *
sebastianmusso@cielosur.com

(*) Presidente del Centro de Estudios Astronómicos de Mar del Plata.
Co-Editor Cielo Sur

 

 
 
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