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domingo 20 de julio de 2008 
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MITOS EN EL SISTEMA SOLAR

En busca del décimo planeta

Por Sebastián Musso*
sebastianmusso@cielosur.com

 

¿Conocemos todo de este Universo a mediana escala que es nuestro Sistema Solar? La respuesta más acertada parece ser que no, pero, qué tan lejos estamos y cuales fueron las visiones que tuvimos de él en otras épocas. El Sistema Solar fue en algún momento todo nuestro universo conocido, estuvo centrado en la Tierra o sobre el caparazón de una tortuga gigante. También fue poblado de objetos celestes que hoy creemos inexistentes. Esta nota hablará de uno de ellos, esperando que aparezcan otros, no para engañar nuestros sentidos sino para alimentar nuestras ansias de exploración y nuestros anhelos de descubrimiento.


Imagen superior: Representación de la creación divina del universo según un manuscrito alemán siglo XII.

En 1841 John Couch Adams comenzó sus investigaciones para dar respuesta a los cambios de la órbita de Urano con respecto a lo que debería ser su trayectoria teórica. Cuatro años más tarde Le Verrier inició la misma búsqueda. Fue este último quien instó al Observatorio de Berlín a escudriñar el cielo en busca de un planeta desconocido. Este objeto celeste más allá de la órbita de Urano explicaría los movimientos inusuales del primero, descubierto en 1781 por William Herschell.

Imagen izq.:Leverrier, quien predijo la existencia de Netpuno. Imagen der.: Observatorio de París donde se llevaron a cabo gran parte de las investigaciones teóricas sobre la existencia de un cuerpo celeste que perturbaba la órbita de Urano.

 

La búsqueda tuvo final feliz y Galle junto con un asistente suyo llamado d'Arrest encontraron a Neptuno el 23 de septiembre de 1846. Inspirado por el éxito de sus predicciones Le Verrier atacó el problema de la desviación de la órbita de Mercurio proponiendo la existencia de un planeta interior al que llamó Vulcano (la nota de mi autoría en este sitio web comenta en más detalle la historia:http://www.cielosur.com/vulcano.php). Vulcano no existía, como tantos otros cuerpos hipotéticos que alguna vez se creyó poblaban el Sistema Solar pero Le Verrier no lo sabía y ahora estaba en busca de un planeta más allá de Neptuno pues este también, como antes lo había hecho Urano, se comportaba de forma inexplicable.

El primer intento serio de búsqueda de un planeta trans- Neptuniano fue hecho en 1877 por David Todd. Calculó la distancia en 52 unidades astronómicas (una u.a. es igual a la distancia media entre el Sol y la Tierra, aproximadamente 150 millones de kilómetros) con un periodo de 375 años. La cacería había comenzado. La lista de astrónomos que encontraron un nuevo miembro de la corte del Sol era muy pequeña y eran muchos los que deseaban sumar su nombre a tal grupo de elite.

Durante los próximos cinco años muchos astrónomos y matemáticos publicaron sus ideas. Desde el Observatorio de París buscaban dos planetas más allá de Neptuno y Thomas Jefferson Jackson See predecía tres: "Oceano" a 41.25 u.a. y un año de 272 años terrestres, "trans-Oceano" a 56 u.a. y un periodo de 420 años, y finalmente otro a 72 unidades astronómicas del Sol con una revolución cada 610 años. Todos aportaban lo suyo pero se sumarían dos nombres ilustres al grupo, un norteamericano famoso por contratar mujeres que analizaran sus innumerables placas fotográficas, Pickering, desde Harvard y Percival Lowell, muy adepto a las historias fantásticas sobre el Sistema Solar. Lowell ya había mandado a construir su observatorio en Arizona para estudiar los canales construidos por una civilización marciana que él creía llevaba agua de los polos del planeta rojo hasta latitudes medias a modo de sobrevivir en un ambiente cada día más hostil.

Entre 1908 y 1932, Pickering propuso siete planetas posibles: O, P, Q, R, S, T y U. En 1911 Pickering sugirió que el planeta Q tendría una masa de 20.000 Tierras (63 veces más masivo que Júpiter muy cercano a lo que hoy conocemos como el límite entre un planeta supermasivo y una estrella enana marrón).

Pero en 1930 todo cambió, se descubrió Plutón y por un tiempo los ánimos se calmaron, quizás este era el cuerpo tan buscado aunque su descubridor estaba totalmente ajeno a dicha búsqueda. Como dije, solo por un tiempo, la masa de Plutón era muy pequeña para “desviar” a Neptuno. El Planeta X (denominación que corresponde a Le Verrier) vuelve a quitarle el sueño a los astrónomos y el propio Tombaugh (el descubridor de Plutón) comienza una búsqueda sistemática de 13 años examinando el cielo desde el polo norte celeste hasta los 50 grados de declinación sur. Tombaugh examinó alrededor de 90 millones de imágenes de 30 millones de estrellas. Encontró un nuevo cúmulo globular y un nuevo supercúmulo de galaxias de 1800 miembros, algunos cúmulos galácticos más pequeños, un cometa y 775 nuevos asteroides, una producción científica para nada despreciable salvo… que no encontró otro planeta más allá de Plutón. Tombaugh concluyó que de existir este debía estar cerca del polo sur celeste, lugar que escapa de sus posibilidades de visualización.

Imagen superior: Clyde Tombaugh junto al instrumento con el cual descubrió Plutón. imagen derecha.:Una de las placas del descubrimiento del planeta

¿Historia antigua? Para nada, en 1987 John Anderson del JPL (Centro de Propulsión a Chorro de la NASA) sugirió la existencia de un planeta de cinco masas terrestres en una órbita de entre 700 y 1000 años con una importante inclinación con respecto al plano en el cual giran el resto de los planetas. Según este científico el décimo planeta se “hará detectable alrededor de 2600 aunque espera que antes una sonda espacial de con él.


Imagen superior: Gráfico de una de las hipótesis sobrre el buscado planeta X, donde muestra una órbita muy alargada con un período de 700 años y elevada inclinación respecto a la eclíptica.

En la década del 90 muchos objetos se descubrieron más allá de la órbita de Neptuno, algunos por casualidad tienen cierto parecido con las características predichas en los siete esperados por Pickering o en los buscados por Lowell, son objetos del llamado Cinturón de Kuiper, un segundo cinturón de asteroides alrededor del Sol cuyos miembros podrían denominarse como “cometas que no se acercan lo suficiente al Sol como para desplegar su cola”. De todos modos, los mitos atraen, y quizás en este mismo momento una antena de radiotelescopio o un reflector mediano este buscando otro planeta más para sumar a los que conocemos giran en torno al Sol.

(*) Sebastián Musso es fundador del Centro de Estudios Astronómicos de Mar del Plata, Argentina y presidente de esa institución durante 1999 – 2003
Coeditor Cielo Sur.
Periodista científico y divulgador.

 

 
 
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