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La Estación Espacial desnuda la crisis de la NASA
por Jaime García, Instituto Copérnico (Argentina)
El día 2 de noviembre de 2005 se celebró el quinto aniversario de la presencia ininterrumpida de seres humanos en la Estación Espacial Internacional (EEI).

Este auspicioso aniversario que involucra al conjunto de países que integra el consorcio de naciones que patrocinan el proyecto más ambicioso de Ciencia y Tecnología hasta ahora encarado por nuestra civilización marca un hito que nos hace reflexionar profundamente. Sin embargo, en estas líneas sólo intentaré reflejar una breve parte de esas reflexiones, para no aburrir al lector.
En primer lugar, consideraremos la situación actual de la EEI.
El proyecto original está fuertemente retrasado debido a la tremenda crisis que ocasionó a la NASA el accidente ocurrido al trasbordador espacial Columbia, el 1 de febrero de 2003, con la muerte de sus siete tripulantes, durante su reingreso a la atmósfera terrestre.
El retraso implica que los módulos que esperan para el ensamblaje estén aún en tierra y no cumpliendo con los planes originales para los cuales habían sido construidos.

Por otro lado, el mantenimiento de los vuelos a la Estación, a través de las naves Soyuz, y la entrega de provisiones, combustible, oxígeno y repuestos, a través de los cargueros Progress, esté únicamente a cargo de uno de los socios: Rusia.
El Proyecto que había sido considerado, para los Estados Unidos, como la forma de poder vencer el liderazgo de Rusia, en cuanto a las actividades humanas de largo aliento en el espacio, se desmoronó violentamente, junto con el Columbia y el resto de la flota de
trasbordadores que tímidamente volvieron al espacio, con el vuelo del Discovery en agosto de 2005, con incidentes y reparaciones en órbita, y, ahora, se pone más de manifiesto al aplazar, nuevamente, los dos nuevos vuelos de los trasbordadores que deberían llevar elementos de ensamblaje a la EEI.
En segundo lugar analicemos el giro del programa espacial de la NASA.
En un gesto político desconcertante, a la Bush, la NASA cambia sus plan espacial, dejando prácticamente de lado la Estación Espacial, y lanzándose a una descabellada aventura, como es la de colocar seres humanos en Marte, cuando hoy no los puede colocar, con seguridad, en órbita terrestre...
La NASA parece estar dispuesta a hacer lo que hizo Nerón, cuando mandó a quemar Roma.
Cuando me refiero a la descabellada aventura, no lo digo sin fundamento. Hasta el momento, la experiencia de vuelos espaciales de largo aliento de la NASA es mínima. Los astronautas norteamericanos recién comienzan a realizar sus primeras experiencias en esa materia y con grandes restricciones, ya que sólo mandan a un ser humano por misión de seis meses de duración a la Estación. Además, recién comienzan a estudiarse los efectos de la radiación a las misiones de largo aliento a lugares donde no exista el escudo protector de la Tierra. Pensemos que las misiones a la Luna de la década de 1970 fueron todas de pocos días de duración.
Los problemas a resolver para una misión de largo aliento tanto a la Luna como a Marte son tantos que llevaría varios volúmenes analizarlos con detalle.
Al mismo tiempo, para poder poner a funcionar esta infernal maquinaria de desarrollo tecnológico, la falta de presupuesto hace que deban sacrificarse otros programas de investigación científica.
El liderazgo de la NASA siempre se basó en dar un fuerte soporte a la Ciencia, en paralelo con la Tecnología, no a la Tecnología en detrimento de la Ciencia. Con esto quiero manifestar mi tercera consideración, que es que los cambios de planes pondrán al carro detrás del caballo, generando quizá un momentáneo éxito pero un rotundo fracaso en el futuro...

Finalmente, la llegada de China al espacio, ya con dos naves tripuladas por sus taikonautas, como le dicen los chinos a los seres humanos que viajan al espacio, sumados al anuncio de China de querer poner una estación espacial propia antes de 2010 y de llegar a la Luna en 2016, proponiéndole a Rusia asociarse a su plan espacial, terminaron de poner al administrador de la NASA, Michael Griffin, al borde de un ataque de nervios.

Griffin tuvo que defender a muerte su propuesta de asignar mayores recursos al descabellado programa espacial en detrimento de ciertos proyectos científicos, en audiencias realizadas la primera semana de noviembre de 2005, ante la casa de representantes. El programa espacial de la NASA prevé la llegada a la Luna para el 2017, un año después de los Chinos, con lo que el liderazgo de Estados Unidos se vería seriamente comprometido.
De más está decir que la administración política de Bush no sólo es abominable desde el punto de vista humano por sus masacres en Irak y Afganistán, sino que se gana el galardón de retrógrada y descabellada en lo que se refiere a su plan científico y tecnológico.
Las imágenes de la EEI y de las naves Soyuz y Progress fueron obtenidas de la página http://www.energia.ru
La imagen de la Shenzou 6 fue obtenida de la página http://www.cnsa.gov.cn/main_e.asp
La foto de Griffin pertenece a la NASA.