Volver
Astronomía desde el Hemisferio Sur para todos
miércoles 28 de febrero de 2024 

Tiempo de lectura: 8 min

Encuentro Latinoamericano de Periodistas Científicos y Ambientales

por Sebastián Musso* (Argentina)

El 7 de junio pasado se desarrolló en la Torre de las Comunicaciones de ANTEL, en Montevideo, Uruguay, el Encuentro Latinoamericano de Periodistas Científicos y Ambientales. Sus organizadores: la Red de Ciencia y Desarrollo (SciDev. Net), la Red de Comunicación Ambiental de América Latina y el Caribe (RedCalc), la Comisión de Educación y Comunicación (CEC) de Uruguay de la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN) y el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC) de Canadá.

Las actividades comenzaron puntualmente como estaba previsto a las 9.00 de la mañana con el primer foro: “Federación Internacional de Periodistas Científicos: objetivos, funcionamiento y algunos logros conseguidos” a cargo de Jean Marc Fleury. El especialista fue director de la 4ta. Conferencia Mundial de Periodistas Científicos que se realizara en Montreal en 2004 y donde participaron 30 asociaciones de 58 países sumando entre ellas 600 profesionales participantes. Mediante traducción simultánea del francés nos puso al tanto de la historia de la Federación creada en noviembre de 2002.

A continuación Sophie Malavoy (periodista científica de Radio y Televisión de Canadá) disertó sobre “Cómo convertirse en un buen periodista científico”, entre tantos colegas en ejercicio de la profesión no faltaron las frases polémicas y los debates al término de la exposición lo cual hizo aún más rica una muestra impecable y sumamente fructífera de la canadiense. Malavoy especificó que a su entender divulgar no es enseñar, ni resumir contenidos vertidos por un especialista, tampoco es, sin duda, simplificar en el sentido de despojar lo esencial del mensaje, para Sophie Malavoy divulgar es hacerse entender, interesar al otro y generar las ganas de saber más.

En este punto si bien estoy de acuerdo en casi todo lo expuesto me atrevería a agregar que a mi entender la divulgación tiene un alto contenido de enseñanza. Hoy más que nunca las aulas utilizan los medios de comunicación como fuente de conocimiento y consulta permanente, como actualización y como una herramienta eficaz de acercamiento al conocimiento científico en particular. Esto genera una responsabilidad mayor al periodista científico que ve en su labor un objetivo que muchas veces no se había propuesto por si mismo. Aún más, si agregamos lo que históricamente son los objetivos del periodismo (en general ya no solo el periodismo científico) nos topamos con la idea que el periodismo debe formar, informar y entretener. En el formar está la enseñanza. En los países de América Latina incluso, con una baja en el nivel de escolarización muchas veces los medios actúan como un sistema de educación no formal, el único acceso al conocimiento. Con toda la irreverencia que esto conlleva para una profesional de la estatura académica de Malavoy me atrevo a disentir con ella y a afirmar: divulgar también es enseñar.

¿Más temas? Sí, la charla de Sophie Malavoy estuvo plagada de conceptos interesantes. Aconsejó elegir los temas del periodismo científico por su actualidad, novedad, controversia, atendiendo a su relación con lo cotidiano, lo sorprendente, lo insólito o espectacular. Desde su óptica de científico y en base a su experiencia Malavoy llegó a las mismas conclusiones que el periodismo general enseña sobre los criterios de noticiabilidad que con solo algunas variantes son estos.

Algunos minutos después se presenció el foro número tres: “Papel del periodista científico y ambiental”, por Marcelo Leite un conocidísimo periodista científico colaborador de Folha de Sao Paulo, Brasil. Él explicó el estado actual de la materia en su país y destacó la responsabilidad de esta rama del periodismo para generar pensamiento crítico y reflexivo.

Exhortó a debatir la ciencia, la ciencia que es como toda materia del quehacer humano discutible e íntimamente relacionada a las presiones e intereses políticos y económicos. Habló de la ignorancia básica de la sociedad sobre lo que pasa en ciencia y de las consecuencias que este fenómeno trae entendiendo que hoy más que en ninguna otra época de la historia la ciencia interfiere en nuestras vidas y debe ser incluida como conocimiento indispensable en la toma de decisiones democráticas.

Este encuentro estaba planeado para un solo día de trabajo pero no por eso dejó de ser interesante, todo lo contrario, dejo lo que debe dejar un evento de este tipo, tarjetas personales y proyectos repartidos por todos los asistentes, propuestas de trabajo que tomarán al Encuentro como inicio, como puntapié inicial y por sobre todas las cosas, como motivador.

Ya luego del almuerzo donde la charla en cada mesa seguía y se ramificaba hasta temáticas impensadas llego una mesa redonda sobre “Capacitación del periodista científico y ambiental”, en ella Javier Cruz (UNAM, México), Marcelo Leite, Giovanni Gotopo Acosta (Venezuela), Lisbeth Fog (Colombia) lanzaron conceptos sobre esta rama de la comunicación y su objeto de estudio: la ciencia.

Tuve la oportunidad al final de participar en las plenarias del encuentro en representación de mi grupo de trabajo. Para concluir las actividades todos los asistentes nos dividimos en cinco grupos a debatir diferentes temas, moderado cada grupo por un coordinador de gran nivel. En mi caso me tocó en suerte Martín Bonfil Olivera (UNAM; México) y el tema en particular: ¿El periodista científico y ambiental debe ser un científico o ambientalista con conocimientos en comunicación, o un periodista bien informado en los asuntos ambientales, científicos o tecnológicos?

Este punto en particular es de debate constante en cada encuentro sobre la materia al que he asistido y en innumerable cantidad de páginas de otra lista interminable de libros sobre el tema. Mi primera respuesta a esta pregunta es “los dos y ninguno de ellos por separado”, cosa en la que coincidimos casi todos los que nos reunimos para debatir este tema. Es que salvo honrosas excepciones los científicos por sí solos no suelen ser buenos divulgadores ya que entienden que alejarse de su léxico profesional es perder precisión de conceptos, temen ser evaluados por sus pares de manera negativa por sus analogías para el entendimiento de su trabajo por el gran público y en las más de las veces, los puntos en los que ellos creen que hay que enfatizar la noticia no suelen coincidir con los que a la gente más le interesa sobre el tema. Científicos que han sido buenos divulgadores específicamente en el campo de la astronomía que nos reúne en esta página: Carl Sagan, Asimov o Stephen Hawking (que lo sigue siendo) pero no puede decirse que sea una generalidad. Atiende esto a casos particulares a habilidades innatas y personales de estos personajes que nacieron con las cualidades para hacer entendible y disfrutable la trasmisión de la ciencia en la que participan como protagonistas, en mi país, Argentina, y en la rama de la astronomía Jaime García, Olga Pintado, Luis Martorelli o Marcelo Arnal comparten esta rara pero maravillosa cualidad.

Los periodistas solos muchas veces no tienen el conocimiento necesario para siquiera evaluar si lo que se les está diciendo en una entrevista es descabellado o no en términos de los paradigmas científicos actuales y ciertamente no pueden, en ningún caso, manejarse tanto en el ámbito de la medicina como en el de la nanotecnología, el medio ambiente y la paleontología dado la cantidad de conocimiento que cada una de estas ramas del saber ha producido y sigue produciendo año tras año. ¿La respuesta? Ambos o ninguno por separado. Un periodista que trabaje codo a codo aportando el formato, la llegada, ese condimento de traducción del lenguaje técnico al sencillo y hasta florido disfrutado por la mayoría y accesible a ella. El que se ponga en actitud de seductor, porque de eso se trata divulgar también, a mi juicio, de seducir, de hacer amable el tema al lector, al escucha, al televidente, atraerlo hacia lo que quiero contarle. Es un juego de confianzas y de terrenos cedidos. El científico tendrá que confiar en el periodista que llevará su trabajo a la sociedad que en gran medida permite su desarrollo, el periodista, aceptará que la materia sobre la que escribe tiene un protagonista que no es él sino el científico, quien domina esa materia más que él, complemento de conocimientos que le dicen.

Ya con esto teníamos para discutir acaloradamente (lo hicimos), y dejarnos tiempo para escuchar a los otros grupos que en sus ponencias nos comentaron los resultados sobre debates acerca de si el periodista tiene la obligación de educar o no o sobre la importancia en la formación profesional del periodista científico y ambiental.

Ya eran las 20.00, el Encuentro había comenzado temprano y si bien habíamos aprendido mucho todavía quedaba gusto a poco, a trabajo por hacer, a ganas de mejorar, de generar proyectos, de salir a contar lo que habíamos allí discutido, bueno, esto último era lógico, al fin y al cabo somos divulgadores.

(*) Sebastián Musso es fundador del Centro de Estudios Astronómicos de Mar del Plata. Periodista Científico. Miembro de la Agrupación Cielo Sur

Agregar a Favoritos
Imprimir
Re-Enviar

Suscripción a Boletín Semanal

  Envíenos sus sugerencias y comentarios

Comunicarse con
el Editor

COPYRIGHT (c) 2005 CIELO SUR. Todos los derechos reservados. La Plata-Buenos Aires-Argentina.
Las notas firmadas son de exclusiva responsabilidad de los autores. Se permite la reproducción con fines educativos mencionando las fuentes.