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CARL SAGAN: SETENTA AÑOS DE PRESENCIA
por Antonio Sánchez Ibarra, Área de Astronomía - Universidad de Sonora (México).
El 20 de diciembre de 1996, millones de personas sintieron un vacio de
posibilidades ante la partida de Carl Sagan.
Americano
de nacimiento, ciudadano del mundo por su trabajo, entrega y perspectiva
desarrollada, Sagan dejaba entre nosotros un hueco por cubrir, tan grande como
los agujeros negros.
Había sido el científico, quien había previsto las condiciones de Venus, quien
impulsaría proyectos como el Vikingo, quien hablaría con los astronautas que
viajarían a la Luna y quien había impulsado proyectos como el programa de
exploración a Marte, ante Dan Goldin, el director en esa época de NASA. Había
promovido el enviar una placa y un disco en sondas que habrían de abandonar
nuestro Sistema Solar, hacia las estrellas.
Fue el humano quien se mantuvo preocupado por el ambiente, por la permanencia de
las armas nucleares. Con otros científicos, contempló la posibilidad de un
"invierno nuclear" ante un ataque incluso limitado del arsenal nuclear.
Enfrentó, como el mismo lo expresó, el "juicio aquel que no podemos perder por
falta de comparecencia", ante las seudo-ciencias. Nos dejó no un libro, sino un
tratado en "El Mundo y sus Demonios", como una guía para ilustrar y permitir que
enfrentemos tal embate acorde con la irracionalidad que se vive.
Pero, ante todo, fue quien compartió hasta el último momento, la perspectiva, el
conocimiento, la inspiración y la esperanza con... ¿Quién?... con el ciudadano
común, contagiando con una mezcla de Astronomía, Arqueología, Antropología,
Sociología, Biología y Filosofía, su serie "Cosmos", revelando la vocación de
muchos y saciando la perspectiva de millones ante su anhelo de saber y tener
horizontes diferentes.
Nos dio la continuación de Cosmos con "Un pálido punto azul". Nos fascinó con su
única creación de ciencia-ficción que fue "Contacto", llevado a las masas a
través de la cinematografía en una riqueza de circunstancias que nos enfrenta,
ante todo, a nosotros mismos.
Se despidió con "Miles de Millones", obra concluida por su compañera, Ann Druyan,
revisando como nunca aspectos sociológicos.
En enero de 1996, en la Universidad de Sonora, recinto de educación superior en
un Estado del noroeste de México, nacía el proyecto de un observatorio
astronómico. No el más grande ni el más sofisticado, pero si uno que incluía
como alta prioridad, la función educativa en el marco de un observatorio
profesional.
Once meses después, Sagan abandonaba su presencia física en el planeta Tierra.
Meses después de tal impacto, comento con mi compañero astrónomo, Julio Saucedo,
lo acorde que sería dedicar tal observatorio a la memoria de este terrícola. De
inmediato manifestó su aprobación.
Cuestionado en el nombre en muchas ocasiones, por una perspectiva nacionalista,
precisamente una de las cosas que Sagan combaría, el Observatorio "Carl Sagan"
es un reflejo de nuestra preocupación constante sobre la educación y la difusión
de la Astronomía y las Ciencias del Espacio en un propósito de propiciar no solo
una cultura astronómica básica, sino el mas allá, la inspiración y la reflexión.
Entre todas las reflexiones y, ante todo, ejemplo y congruencia de Sagan, se
encuentran el balance entre la curiosidad humana y su escepticismo: base
fundamental no de un pensamiento, sino de una actitud verdaderamente científica.
En diciembre de 2002, Ann Druyan me escribía: "En medio de la violencia,
injusticia y miopía del presente, en un mundo despojado de un maestro como Carl
Sagan, es fácil desesperarse. Pero, esto es algo que nunca vi que Carl hiciera.
Pese a que no fue nunca una persona de fe, siempre tuvo una voz de esperanza. Él
estudió la historia de la vida y de la humanidad y llegó a la conclusión de que
podríamos vencer nuestros demonios.
Este fue uno de los innumerables regalos que nos hizo. Este, y un prolífico
cuerpo de trabajo que atestigua en miríadas de formas al gran cosmos que la
ciencia revela".
Carl Sagan se fue físicamente en 1996, pero perdura entre nosotros, más allá de
su rica y diversa obra, en el compromiso que nos ha dejado a todos en continuar
esta tarea de mostrar el Cosmos y, a través de ello, hacernos mejores.
Por eso, celebramos con Ustedes y nos congratulamos por tal iniciativa de
vuestra parte, quienes somos parte del Observatorio "Carl Sagan", el
septuagésimo cumpleaños vigente de este ciudadano del mundo: Carl Sagan.
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