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Astronomía desde el Hemisferio Sur para todos
miércoles 28 de febrero de 2024 

Tiempo de lectura: 4 min.

TRAGEDIAS ESPACIALES

por Antonio Sánchez Ibarra, Area de Astronomía - Universidad de Sonora (México)

La tragedia espacial ocurrida el pasado sábado 1 de febrero con el transbordador espacial Columbia, es la cuarta que ocurre durante un vuelo espacial e incrementa el número de victimas de 11 a 18 en los 41 años que tienen los vuelos tripulados.

Todas las misiones espaciales tripuladas tienen implicitos una gran cantidad de riesgos. El simple hecho de colocar astronautas sobre un cohete cargado con miles de litros de combustible, es equivalente a sentarlos sobre una bomba que esta controlada.

Vivir y maniobrar en el espacio, fuera de la atmósfera terrestre, también significa gran cantidad de riesgos que pueden ir desde fallas en los sistemas hasta la perforación del fuselaje de la nave ante el impacto de un meteorito. Las mismas caminatas especiales que frecuentemente realizan los astronautas, estan sometidas a estos mismos riesgos.

El mejor ejemplo de los riesgos en pleno vuelo, esta representado con el accidente que tuvieron los astronautas del Apolo 13 en marzo de 1970 cuando se dirigían a realizar el tercer alunizaje en la superficie lunar. Ya en trayectoria hacia la Luna, una parte del Modulo de Servicio explotó debido a un corto circuito, deshabilitando los sistemas de supervivencia para la tripulación. La misión de descenso en la Luna tuvo que ser suspendida para utilizar el módulo lunar como bote salvavidas, continuar el viaje hacia la Luna para asistirse de su gravedad y retornar a la Tierra no sin vences grandes dificultades durante varios días de tensión.

Años atrás, el 27 de enero de 1967, tres astronautas habían fallecido sin encontrarse en vuelo. La tripulación de lo que debería ser el primer vuelo del Proyecto Apolo, Virgil I. Grissom, Edward White y Roger Chaffe, murieron asfixiados al producirse un corto circuito en el Módulo de Comando del Apolo 1 en plataforma de lanzamiento. Ellos realizaban uno de los cientos de ensayos que tienen que efectuarse en preparativo para cada misión. La atmósfera de oxigeno puro en la nave y el retardo en poder abrir la escotilla de la nave, provocaron este desenlace.

Pero la primera tragedia espacial en vuelo, la vivieron los soviéticos. En abril de 1967, sólo tres meses después de la tragedia del Apolo 1, Vladimir M. Komarov regresaba de una misión espacial en órbita de la Tierra donde había probado la primera nave de tipo Soyuz y, en el descenso, el paracaidas de su nave no se abrió apropiadamente al enredarse las cuerdas que lo sostienen. Esto provocó que se estrellara en la estepa rusa y tuviera una muerte instantánea.

La segunda tragedia ocurrió en junio de 1971, donde murieron también tres cosmonautas de la enconces Unión Soviética. Georgi Dobrovolsky, Vladislav Volkov y Viktor Patsayev habían viajado al espacio en el Soyuz 11 para ser la primera tripulación de la recién lanzada estación espacial Salyut 1. Sin embargo, al regreso, la falla de una valvula de presión y el descender sin trajes presurizados, provocó que escapara todo el aire muriendo asfixiados. Al abrir la escotilla de la nave, los tres astronautas se encontraban muertos.

Quince años después vendría la siguiente tragedia, esta vez para los americanos.

Practicamente todos los niños de la unión americana presenciaban el lanzamiento de la misión 51-L del transbordador espacial con el Challenger. A bordo, se encontraba la primera maestra que viajaba al espacio, Christa McAullife, quien impartiría clases desde órbita terrestre. Subitamente, a los 73 segundos de iniciado el lanzamiento, la nave explotó en una gigantesca nube de humo en un shock traumático para presentes y televidentes.

En esa ocasión la falla fue un anillo de sello en uno de los cohetes boosters que permitió el escape de gas calentando el tanque central de combustible hasta que explotó. Los siete astronautas fallecieron. Veintidos meses estuvieron suspendidos los vuelos de los transbordadores hasta que se modificaron estrategias de seguridad.

Finalmente, la tragedia ocurrida el sábado 1 de febrero, puede estar fuertemente asociada con un trozo de aislante que a los 80 segundos del lanzamiento, se desprendió del tanque central dañando el ala izquierda del Columbia. El daño tuvo consecuencias cuando la nave regresaba al elevarse la temperatura a 1540 C, ocasionando la explosión en la que perecieron de nuevo siete astronautas, incluyendo una de orígen indú y uno de orígen israelí.

En 40 años de exploración espacial tripulada, ha habido cuatro accidentes fatales o uno por década en promedio. Esperemos que pase mucho más tiempo para el siguiente.

 

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