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lunes 19 de noviembre de 2018 
       
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 >> EL MENSAJERO DE LOS ASTROS
 Entrevistas
 
  • Tiempo de Lectura: 3:13 min

    "La curiosidad y el placer estético es lo que me atrae de la Astronomía"

    Dra. Nidia Morrell

    Patricia Olivella, Buenos Aires

    Nidia Morrell en el CASLEO

    Desde que era una nenita que salía al patio en la casa de su abuela para ver pasar el Sputnik, hasta hoy que tiene una sólida carrera en la astronomía profesional, han pasado varios años. Sin embargo, Nidia Morrel no ha perdido la fascinación por el cielo nocturno que sentía en aquellos años de su infancia.

    "Siempre me fascinó y me llenó de interrogantes la contemplación del cielo nocturno, dice la Dra. Morrel, lo que además alimentaba mis sueños de viajar al espacio alguna vez. Siempre tuve una inclinación natural hacia todo lo relacionado con matemática, física y el conocimiento en general. Creo que es la combinación de la curiosidad científica con el placer estético lo que más me atrajo de la Astronomía."

    Al terminar sus estudios en la Facultad de Astronomía de la Universidad de La Plata, la Dra. Morrell tenía su línea de investigación ya casi definida. Se dedicó al estudio de las características físicas de estrellas en regiones muy jóvenes, de formación estelar. Su tesis, incluso, consistió en una búsqueda de estrellas dobles en la Asociación de Orión. "Las estrellas dobles son muy útiles para nosotros -comenta- porque nos permiten averiguar datos fundamentales, como por ejemplo la masa y el radio de las estrellas, que son básicos para analizar las poblaciones estelares y su evolución". Para concretar esta investigación, es fundamental reunir muchas observaciones, por eso, gran parte de su trabajo consiste en obtener esas observaciones y aprender a procesarlas e interpretarlas. "Las técnicas cambian constantemente, siempre se pueden analizar mejor los datos de los que ya se dispone, a la vez que obtener nuevos datos más precisos. Es una tarea interminable y eso mismo, el hecho de que siempre está cambiando, que no se agota, la hace fascinante".

    Con el tiempo y el avance de su carrera, la Dra. Morrell se fue interesando más por el estudio de las estrellas masivas. "En el Observatorio de La Plata formo parte del grupo que se especializa en las estrellas masivas que son a su vez las más calientes, y las que más afectan a su ambiente desde su mismo nacimiento", nos cuenta la investigadora.

    La pasión con que la Dra. Nidia Morrell encara su trabajo fluye en forma evidente en cada una de sus palabras. "Con el progreso experimentado recientemente en el campo de los detectores infrarrojos, con los datos satelitales, como los del Telescopio Espacial Hubble, que están disponibles para todos los astrónomos, se ha extendido enormemente la posibilidad de investigar estos temas. Cada vez nos es posible obtener información de estrellas de formación más reciente, las cuales muchas veces están envueltas en el material interestelar (polvo y gas) del cual se formaron, el que las hace invisibles desde el punto de vista óptico, pero observables en luz infrarroja y en radioondas. La formación estelar todavía es un proceso del que nos falta mucha información para llegar a comprenderlo, al menos en forma general. Por otro lado, los telescopios cada vez más grandes que entran en operaciones, hacen posibles observaciones con mayor resolución, en el caso de las estrellas dobles, por ejemplo, eso permite mayor precisión en las determinaciones de parámetros, al mismo tiempo que hace accesibles al estudio estrellas que resultaban demasiado débiles para los telescopios de los que se disponía hace algunos años atrás. Hoy se pueden encarar estudios con los que no se podría haber soñado cuando yo me recibí".

    UN OJO ENORME EN EL SUR

    Observatorio Gemini Sur

    Y, si de instrumental importante se habla, se hace ineludible mencionar, la participación de la Dra. Morrel como representante Argentina en el proyecto Gemini Sur, aunque ella misma se encarga de aclarar que acaba de presentar su renuncia a dicha representación para trasladarse al Observatorio de Las Campanas, en Chile, para una estadía de dos años como Científico Visitante.

    La Dra. Morrel participó en distintos aspectos de la representación argentina en el Observatorio Gemini, casi desde el comienzo de las actividades.

    La participación argentina en el proyecto Gemini comenzó en el año 1994. En ese momento, el Dr. Matera era presidente del CONICET y firmó el acuerdo por el cual la Argentina ingresaba al proyecto con una participación del 2,5 %. El proyecto Gemini consiste en la construcción y utilización de dos telescopios de 8 metros de diámetro cada uno; uno en el hemisferio Norte, en Hawai y otro en el Sur en Chile, para aprovechar con instrumental de la más moderna tecnología disponible, las cualidades excepcionales de dos sitios de observación únicos en el mundo como son la montaña Mauna Kea en Hawai y Cerro Pachón en Chile.

    El consorcio que participa del proyecto está integrado por Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia, Brasil, Chile y Argentina. Todos los socios tienen una fracción proporcional a la contribución económica, en tiempo de observación. Cada uno de ellos tiene derecho a presentar propuestas y hay un tiempo asignado para cada uno.

    "Algunos de los proyectos claves alrededor de los cuales se basó la necesidad de construir estos observatorios son por ejemplo la investigación en cosmología, donde hace falta observar galaxias muy lejanas y débiles -explica la Dra. Morrell-. "Otro campo muy importante es la investigación en regiones de formación estelar -tema que investigo- que, aunque están en nuestra galaxia, tienen la desventaja de que están llenas de polvo y éste absorbe la mayor parte de la luz visible. Una de las características de los telescopios Gémini es que están optimizados para trabajar en luz infrarroja. El infrarrojo no es tan absorbido por el polvo interestelar. Si uno quiere mirar la formación de las estrellas tiene que observar regiones donde las estrellas se están formando o acaban de formarse. Dicha zona está tan llena de polvo que si se puede entrar con luz infrarroja, se puede ver lo invisible."

    El observatorio Gemini, todavía está en la etapa denominada de riesgo compartido, lo que significa que el instrumental y los telescopios aún están en período de pruebas y de ajustes, pero al mismo tiempo ya producen datos de utilidad para las investigaciones propuestas. Cuando el observatorio esté funcionando a pleno, Argentina podría tener 18 noches anuales de observación en ambos telescopios. Sin embargo, en este momento, el aporte de Argentina se ve limitado por la falta de recursos necesarios para una participación real en el Observatorio. En lo que va del año 2003, la falta de pago de los aportes correspondientes, que deben ser realizados por CONICET, ha traído como consecuencia que se retire a los astrónomos argentinos la utilización de su 2.5% de tiempo de observación. "Mis colegas en Argentina están haciendo gestiones, intentando entrevistar autoridades, etc, para lograr la regularización de esta situación", explica la Dra. Morrell. "Los términos del convenio son tales que, si un país no está al día con sus aportes a los gastos de operación del observatorio, no puede hacer uso de su tiempo de observación", concluye.

    Aún así, varios proyectos presentados por grupos de astrónomos argentinos han obtenido tiempo en los telescopios Gemini. La Dra. Morrell, justamente, forma parte de uno de ellos. "Hemos obtenido tiempo de observación en el Telescopio Gemini Sur, para realizar imágenes infrarrojas de una región de formación estelar en la zona de Sagitario (NGC 6357, vinculada al cúmulo de estrellas jóvenes Pissmis 24)".

    EL CASTIGO DE TÁNTALO

    La Dra. Morrell siente que este en un momento de florecimiento para la ciencia porque los avances técnicos y en comunicación permiten una estrecha colaboración e intercambio entre científicos de todo el mundo.

    "Si bien en ninguna parte del mundo abundan los recursos, yo diría que la ciencia pasa por un momento maravilloso, donde la colaboración internacional es más clara y más fluida que nunca (sobre todo por la facilidad de compartir la información y los conocimientos a través de Internet), ya no hay inconveniente en trabajar en determinado tema con gente que está en lugares remotos: se intercambian los datos, se discuten los resultados. Los recursos técnicos continúan avanzando cada día, las computadoras son más rápidas, los detectores más sensibles, las mediciones más precisas, las técnicas de análisis más confiables", se entusiasma la investigadora.

    "Todo esto no necesariamente tiene que resultar en mayor felicidad, los problemas del ser humano no se resuelven con tecnología" -reconoce- pero, desde el punto de vista profesional, el momento es (o podría ser) maravilloso".

    "En este contexto lo que nos está pasando en Argentina es como el castigo de Tántalo (Tántalo, hijo de Júpiter y padre de Niobe y de Pélope. Sirvió a los dioses la carne de su propio hijo Pélope, y en castigo fue condenado a permanecer en medio de un río cuyas aguas retrocedían cuando quería beber y debajo de unos árboles frutales cuyas ramas se levantaban al intentar alcanzar las frutas)", se lamenta Morrell. "La actual crisis, que no es de la ciencia, es del país, justo en un momento que científicamente parece único.

    "Lo que se nota en la gente que se dedica a la investigación es un gran desaliento por la falta de recursos, y por la falta de perspectivas de mejora de esta situación. Por otro lado, no son pocos los que tratan de seguir adelante como sea con sus investigaciones, muchas veces con fondos propios, financiando sus propios viajes o comprando insumos para el trabajo cotidiano, sin los cuales no se puede trabajar. Siempre hemos estado acostumbrados a movernos en un ambiente de mucha austeridad, pero en los últimos años las cosas se agravaron: las Universidades se vieron sin recursos, el CONICET no pudo hacer efectivo el pago de los subsidios acordados ni de las becas. ¡Hasta los sueldos se pagan en cuotas, en algunos casos!"

    "Me preocupa muchísimo la situación de la ciencia en Argentina, así como el deterioro de la educación pública, que tradicionalmente ha sido una de las características distintivas de la Argentina, y que es además un logro democrático ('saber no puede ser lujo'), algo de lo que siempre estuvimos orgullosos, y creo que con razón.

    Creo que van juntos, el descuido por la educación pública, con el descuido por la ciencia básica y aplicada, y no creo que se pueda salir de la crisis que vive nuestro país sin dar prioridad a estos temas", concluye la Dra. Morrell.

    La Dra. Morrell reconoce que su trabajo ha sido "de hormiga". "Una sucesión de logros pequeñitos, que producen mucha alegría cuando uno se enfrenta a ellos: la determinación del período orbital de una estrella doble, una nueva determinación de masa, el descubrimiento de una población estelar donde antes solamente se veía polvo, etc".

    "Llevo una vida entera con la Astronomía, dice. "Tal vez ése sea el mayor logro, el cumplimiento de una vocación, aunque otras cosas de la vida no hayan salido bien, el poder dedicarse a algo que a uno le gusta tanto, es un logro valioso, un privilegio, si se quiere".

 

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