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Astronomía desde el Hemisferio Sur para todos |
sábado 11 de febrero de 2012 | ||||||||||
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Tiempo de Lectura: 4:10 min 19 de noviembre de 2008 Últimos resultados científicos de Akari
El telescopio espacial infrarrojo Akari, una misión de la Agencia de Exploración Aeroespacial Japonesa Akari con participación de la ESA, ha generado numerosos resultados nuevos. La misión ha estado revelando secretos del universo frío y polvoriento, desde salpicaduras en los ríos de gas y polvo cósmico a restos de supernovas.
El Centro de Astronomía y Ciencia Espacial ESAC, de la ESA, cerca de Madrid, tiene un papel esencial en el procesado de los datos de la misión Akari, así como en el apoyo a astrónomos europeos que han obtenido tiempo de observación con este telescopio espacial.
'Salpicones' en el medio interestelar
El espacio está permeado del llamado 'medio interestelar', una mezcla tenue de gas y pequeñas partículas sólidas conocidas como polvo. A medida que las estrellas envejecen emiten al espacio gas y polvo en un flujo conocido como viento estelar, que eventualmente se combina con el medio interestelar. En la frontera entre el viento estelar y el medio interestelar las condiciones de presión y densidad cambian drásticamente, creando una onda de choque.
Las observaciones de Akari de la estrella Betelgeuse, una súper-gigante roja brillante situada en la constelación de Orión a unos 640 años luz de la Tierra, muestran cómo la estrella genera una gran salpicadura en su avance por el medio interestelar, que crea una onda de choque. Los investigadores han observado en torno a la estrella un intenso flujo del medio interestelar, que procede de las regiones de formación estelar en el Cinturón de Orión.
Las estrellas se forman a partir del medio interestelar, que se condensa y comprime, gracias a que estrellas viejas como Betelgeuse expulsan materia a su entorno y lo enriquecen. Este proceso se repite generación tras generación de estrellas, y contribuye a la evolución química del universo. Akari ha detectado varios frentes de choque, cuya investigación ayudará a entender cómo se produce el 'reciclado cósmico' de materia.
El misterio del polvo perdido
Los cúmulos globulares son grupos esféricos de cien mil a un millón de estrellas que se encuentran a lo largo y ancho de nuestra galaxia y de otras galaxias. Procesos de formación estelar desencadenaron hace unos diez mil millones de años la formación de estos cúmulos globulares, cuyas estrellas son por tanto muy viejas.
Las estrellas viejas a menudo expulsan grandes cantidades de gas y polvo al medio interestelar, lo cual da lugar, eventualmente, a una nueva generación de estrellas y planetas. Así que los científicos esperaban detectar polvo frío en los 12 cúmulos globulares observados con Akari. Pero las observaciones de alta sensibilidad llevadas a cabo con el instrumento FIS (Far-Infrared Surveyor) a bordo de Akari no han hallado evidencias de la presencia de polvo frío en ninguno de los cúmulos.
Una posibilidad es que el polvo haya caído sobre la superficie estelar. Pero este proceso llevaría mucho más que millones de años. Las nuevas observaciones de Akari plantean por tanto nuevas preguntas a los astrónomos.
Polvo cálido en remanentes de supernovas
Al final de sus vidas las estrellas masivas estallan de forma catastrófica, devolviendo al espacio una gran cantidad de energía y elementos pesados. Los científicos creen que la explosión destruye los granos del polvo interestelar circundante, dejando tras de sí un remanente de supernova cuyo estudio ayuda a entender no sólo la explosión sino también su papel en la evolución del medio interestelar.
El estudio del medio interestelar es importante porque ese mismo polvo es la semilla de otra estrella, así como de otro planeta como la Tierra.
La Gran Nube de Magallanes es una galaxia compañera de la Vía Láctea situada a una distancia de 160.000 años luz de la Tierra. Su relativa cercanía y posición única permite observar la galaxia entera desde la Tierra, y la posibilidad de estudiar el medio interestelar.
Las observaciones de Akari de unos ocho de los 20 remanentes de supernova catalogados en esa región han revelado detalles inesperados.
Akari ha encontrado que los remanentes de supernova en la Gran Nube de Magallanes están rodeados por un polvo templado desconocido hasta ahora. Esto sugiere que algunos granos de polvo sobreviven tras la explosión de la supernova.
Los datos de Akari, convenientemente analizados, mejorarán mucho nuestro conocimiento sobre los remanentes de supernova, así como sobre su influencia en los alrededores, incluidos los granos de polvo.
(jg) (mg)
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