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Astronomía desde el Hemisferio Sur para todos |
jueves 02 de septiembre de 2010 | ||||||||||
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Tiempo de Lectura: 2:21 min 11 de noviembre de 2008 APEX revela resplandeciente nursery estelar
Ilustrando el poder de la astronomía de longitudes de onda submilimétricas, una imagen de APEX pone de manifiesto cómo una burbuja de gas ionizado en expansión de unos diez años luz de tamaño está causando el colapso del material circundante en densos conglomerados que resultan cunas para las nuevas estrellas. La luz submilimétrica es la clave para revelar algunos de los materiales más fríos del Universo, tales como estas frías y densas nubes.
La región, llamada RCW120, está a unos 4200 años luz de la Tierra, en la dirección de la constelación de Scorpius. Un estrella masiva caliente, en su centro, emite grandes cantidades de radiación ultravioleta, que ioniza los gases de los alrededores, separando los electrones de los átomos de hidrógeno que producen el característico brillo rojo de la llamada emisión H-alfa.
A medida que esta región se expande ionizando el espacio, la onda de choque asociada barre una capa de gas frío y polvo cósmico interestelares que la rodea. Esta capa se vuelve inestable y colapsa bajo su propia gravedad en conglomerados densos, formando frías y densas nubes de hidrógeno donde nacen nuevas estrellas. Sin embargo, como las nubes están aún muy frías, con temperaturas de alrededor de -250 ? C, su tenue resplandor de calor sólo puede ser visto en longitudes de onda submilimétricas. La luz submilimétrica, por lo tanto, es vital para el estudio de las primeras etapas del nacimiento y la vida de las estrellas.
Los datos en longitud de onda submilimétrica fueron tomados con la cámara LABOCA sobre el telescopio experimental de 12 metros APEX (Atacama Pathfinder Experiment), ubicado en la alta meseta de 5000 m de altitud Chajnantor en el desierto chileno de Atacama. Gracias a la alta sensibilidad de LABOCA, los astrónomos fueron capaces de detectar conglomerados de gas frío cuatro veces más débil que lo que antes era posible. Como el brillo de los conglomerados es una medida de su masa, esto también significa que los astrónomos pueden estudiar la formación de estrellas menos masivas de lo que anteriormente se podía.
La meseta de Chajnantor es también donde ESO, junto con otros socios internacionales, está construyendo la próxima generación de telescopio submilimétrico, ALMA, el gran conjunto milimétrico submilimétrico (por sus siglas en inglés para Atacama Large Milimeter / Submillimeter Array). ALMA utilizará más de sesenta antenas de 12 metros cada una, conectadas entre sí, sobre una distancia de más de 16 km, para formar un único telescopio gigante.
(jg) (mg)
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