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Astronomía desde el Hemisferio Sur para todos |
jueves 02 de septiembre de 2010 | ||||||||||
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Tiempo de Lectura: 5:18 min 13 de agosto de 2008 Resuelven el desafío de la conexión meteoritos-asteroides
Durante los últimos años, los astrónomos se han enfrentado a un desafío: la gran mayoría de los asteroides que se acercan a la Tierra es de un tipo que coincide con sólo una pequeña fracción de los meteoritos que golpean frecuentemente nuestro planeta. Dado que la mayoría de los meteoritos son pedazos de asteroides, esa discrepancia es difícil de explicar, pero un equipo del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) y de otras instituciones ha encontrado lo que creen es la respuesta al desafío. Las rocas más pequeñas que la mayoría de las veces caen a la Tierra, al parecer, vienen directamente desde el cinturón principal de asteroides entre Marte y Júpiter, más que de la población de asteroides cercanos a la Tierra (NEA).
El desafío emergió poco a poco de un estudio de largo plazo de las propiedades de los asteroides llevado a cabo por el profesor de ciencia planetaria del MIT, Richard Binzel, y sus estudiantes, junto con el investigador posdoctoral P. Vernazza, que está ahora en la Agencia Espacial Europea, y A.T. Tokunaga, director del Telescopio Infrarrojo de la NASA.
Al estudiar las firmas espectrales de los asteroides que se acercan a la Tierra, tenían la posibilidad de compararlos con los espectros obtenidos en la Tierra de los miles de meteoritos que se han recuperado de caídas. Pero cuanto más buscaron, más se dieron cuenta que la mayoría de los NEAS - alrededor de dos tercios de ellos - coinciden con un tipo específico de meteoritos llamados condritas LL, que sólo representan alrededor del 8 por ciento de los meteoritos. ¿Cómo puede ser esto?
"¿Por qué vemos una diferencia entre los objetos que golpean el suelo y los grandes objetos que nos pasan de lado?" se pregunta Binzel. "Ha sido un rompecabezas". Como el efecto se convirtió gradualmente cada vez más notable a medida que más se analizaron los asteroides, "finalmente tuvimos un gran conjunto de datos suficiente para que las estadísticas tuvieran una respuesta. Podría dejar de ser sólo una coincidencia."
Fuera, en el cinturón principal, la población es mucho más variada, y se aproxima a la mezcla de tipos que se encuentra entre los meteoritos. Pero ¿por qué las cosas que más frecuentemente nos golpean coinciden con esa población distante mejor de lo que coincide con las cosas que permanecen en nuestro vecindario? Ahí es donde surgió la idea de la existencia de una vía rápida a lo largo del camino desde el cinturón principal a una "¡salpicadura!" en la superficie de la Tierra.
Esta vía rápida, resulta, es causada por un oscuro efecto que se descubrió hace mucho tiempo, pero sólo recientemente fue reconocido como un factor significativo en el movimiento de los asteroides, el llamado efecto Yarkovsky.
El efecto Yarkovsky causa que los asteroides cambien sus órbitas, como consecuencia de la forma en que absorben el calor del Sol en un lado y radian más tarde luego que rotan. Esto provoca un ligero desequilibrio que lentamente, con el tiempo, altera la trayectoria del objeto. Pero la clave es ésta: el efecto actúa con más fuerza en los objetos más pequeños, y sólo débilmente en los más grandes.
"Creemos que el efecto Yarkovsky es tan eficiente en objetos de un metro de tamaño que puede operar en todas las regiones del cinturón de asteroides", no sólo en su borde interior, dice Binzel.
Así, para los trozos de roca de tamaño inferior a un guijarro - el tipo de cosas que terminan como meteoritos típicos - el efecto Yarkovsky desempeña un papel importante, desplazándolos con facilidad desde todo el cinturón de asteroides en trayectorias que pueden dirigirse a la Tierra. Para los asteroides mayores a un kilómetro o más, el tipo que nos preocupa como posibles amenazas para la Tierra, el efecto es tan débil que sólo puede desplazarlos muy poco.
El estudio de Binzel concluye que los mayores asteroides cercanos a la Tierra proceden mayormente del borde interior del cinturón de asteroides y son parte de una determinada "familia" que se cree que son los restos de un asteroide más grande que se rompió por colisiones. Con un impulso inicial del efecto Yarkovsky, los asteroides de un kilómetro de tamaño de la región del asteroide Flora se encuentran "al borde" del cinturón de asteroides y enviados en una trayectoria hacia las vecindades de la Tierra a través de los efectos perturbadores de los planetas llamados resonancias.
El nuevo estudio es una buena noticia para la protección del planeta. Uno de los mayores problemas es imaginarse qué hacer con un asteroide que se acerque, siempre y cuando se descubra un posible curso de colisión, si son tan variados. La mejor manera de hacer frente a una clase puede no funcionar con otra.
Pero ahora que este análisis ha puesto de manifiesto que la mayoría de los asteroides cercanos a la Tierra son de este tipo específico - objetos pedregosos, ricos en el mineral olivino y pobres en hierro -, es posible concentrarse más en planificar cómo hacer frente a ese tipo de objetos, dice Binzel. "Las probabilidades indican un objeto que podría tener que hacérsele frente sería una condrita LL, y gracias a nuestras muestras en el laboratorio, podemos medir sus propiedades en detalle", dice. "Es el primer paso hacia 'conocer a tu enemigo'."
La investigación se publica esta semana en la revista Nature. Además de Binzel, Vernazza y Tokunaga, los coautores son: Christina Thomas y Francesca DeMeo, estudiantes de postgrado del MIT; S.J. Bus, de la Universidad de Hawai; y A.S. Rivkin de la Universidad Johns Hopkins.
(jg) (mg)
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