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Astronomía desde el Hemisferio Sur para todos |
jueves 20 de noviembre de 2008 | ||||||||||
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Tiempo de Lectura: 4:7 min 26 de junio de 2008 Galaxias gemelas en abrazo gravitacional
En lo que parece ser una ilusión magistral, los astrónomos del Observatorio Gemini han realizado una imagen de dos galaxias espirales casi idénticas en Virgo, a de 90 millones de años luz de distancia, en los inicios de un tierno abrazo gravitacional. La nueva imagen fue captada en el telescopio Gemini Sur en Chile utilizando el espectrógrafo de objetos múltiples GMOS de Gemini.
Al igual que dos patinadores tomados de las manos mientras pasan, NGC 5427 (la galaxia espiral vista casi de frente, ubicada en el lado izquierdo inferior de la imagen) y su gemela más austral NGC 5426 (la galaxia que se ve más oblicua del lado superior derecho), se encuentran en los albores de una lenta pero inquietante interacción, que podría tomar millones de años para completarse.
En una primera aproximación, estas galaxias gemelas, que poseen masas, estructuras y formas similares, conocidas en conjunto como Arp 271, parecería que no estuviesen afectadas. Pero estudios recientes, han mostrado que el mutuo forcejeo gravitacional ya ha comenzado a alterar y distorsionar sus formas visibles.
Típicamente, la primera señal de interacción entre galaxias es la aparición de una forma de tipo puente. De hecho, los dos brazos espirales del lado oeste (superior) de NGC 5426 aparecen como dos apéndices que se conectan con NGC 5427. Ese puente intergaláctico, actúa como un tubo de alimentación, permitiendo que las gemelas compartan gas y polvo entre ellas a través de los 60.000 años luz (menos que un diámetro de galaxia) de distancia que las separa.
Los gases que colisionan a causa de la interacción, podrían haber gatillado una explosiva formación de estrellas en cada galaxia. Las regiones de formación estelar, o HII, aparecen como pequeños nudos rosados que marcan los brazos espirales en cada galaxia. Las regiones HII son comunes para muchos sistemas espirales, pero los gigantes en NGC 5426 están curiosamente anudados y son más abundantes en el lado de la galaxia más cercano a NGC 5427. La actividad de formación estelar puede verse también en el puente de conexión entre las galaxias.
Del mismo modo, las regiones gigantes HII en el disco de NGC 5427 se están formando en mayor número, y son más abundantes de lo que se espera que sea una galaxia de este tipo. Una región gigante de formación estelar en la punta del lado oeste del brazo espiral de NGC 5427, se ve especialmente grande e inquieta, al igual que se ve el brazo mismo, el cual está inusualmente tieso, como si potentes fuerzas de marea hubiesen roto el brazo en dos, causando que éste sangrara luz estelar.
Al contrario de su apariencia en la imagen bidimensional, el brazo espiral de NGC 5426 en el oeste (superior) es el más cercano a nosotros, al contrario del brazo sureste (inferior) de la NGC 5427. Así mismo, NGC 5426 es también la más cercana de las dos galaxias. En todo caso, en más de de un millón de años, NGC 5427 realizará una travesía parabólica, moviéndose desde atrás de la NGC 5426 hacia la parte del frente en la esquina superior derecha de la imagen. De este modo, un observador imaginario de larga data en un planeta en NGC 5427 vería un pasaje casi perpendicular de la galaxia compañera.
Aunque alguna vez se pensó que las interacciones entre galaxias eran inusuales, ahora se sabe que son bastante comunes (especialmente en cúmulos de galaxias densamente poblados) y se considera que desempeñan un rol importante en la evolución de la galaxia. La mayoría de las galaxias han tenido, probablemente, al menos una gran interacción, sino varias menores, con un par de galaxias desde el evento de la Big Bang, hace alrededor de 13 mil millones de años. Nuestra propia Vía Láctea, que es una galaxia espiral como las de la imagen, se encuentra, de hecho, realizando su propia danza, tanto con una galaxia enana cercana, llamada la Gran Nube de Magallanes y como en una futura interacción con la gran Galaxia Espiral M-31 o Gran Galaxia de Andrómeda, la cual se encuentra ahora a 2,6 millones de años luz de distancia de la Vía Láctea. Esta nueva imagen de Gemini es, posiblemente, un anticipo de cosas que aún están por venir a nuestra propia galaxia. El resultado final de estos tipos de colisiones, se piensa que será una gran galaxia elíptica.
(jg)
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