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jueves 02 de septiembre de 2010 | ||||||||||
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Tiempo de Lectura: 3:57 min 3 de mayo de 2007 Antena de la NASA corta a Mercurio hasta su núcleo
Investigadores liderados por el Profesor Jean-Luc Margot, de la Universidad Cornell, en Ithaca, NY, Estados Unidos, usaron los radares planetarios de alta precisión incluyendo el sistema de radar Solar Goldstone del Laboratorio de Propulsión a Reacción JPL de la NASA, en Pasadena, California, descubriendo fuerte evidencia de que el planeta Mercurio tiene su núcleo fundido. Los hallazgos explicarían un misterio de más de 3 décadas desde que la NASA envió el Mariner 10 a ese planeta.
Lanzada en noviembre de 1973, la sonda espacial Mariner 10 realizó tres acercamientos a Mercurio durante los años 1974 y 1975. Entre los descubrimientos en Mercurio, uno fue que tenía su propio campo magnético, aproximadamente un 1% de la intensidad del campo magnético terrestre. Jean-Luc señala "Los científicos no esperaban encontrar un campo magnético en Mercurio. Los campos magnéticos planetarios están asociados a núcleos fundidos y la teoría predominante era que el planeta era muy pequeño para tener un núcleo fundido".
Los científicos teorizaron que Mercurio consistía de un manto de silicio rodeando a un núcleo sólido de hierro. Este hierro fue considerado sólido -cuando menos en teoría- debido a que los planetas pequeños como Mercurio se habrían enfriado rápidamente después de su formación. Si Mercurio hubiera seguido este patrón, su núcleo se habría congelado hace bastante tiempo atrás.
Muchos creyeron que el misterio de Mercurio únicamente sería resuelto si una nave espacial descendiera en su superficie, Pero en el año del 2002, los científicos apuntaron algunas de las antenas más poderosas a Mercurio en un intento de resolver esta pregunta.
"En 18 ocasiones y por separado en los últimos 5 años, se usó la antena de 70 metros de Goldstone del JPL, enviando una fuerte señal de radar a Mercurio" señala el científico Martin Slade, Supervisor del Grupo de Radar Planetario en el JPL. "En cada ocasión, los ecos del radar provenientes del planeta fueron recibidos 10 minutos después en Goldstone y en otra antena en West Virginia".
Midiendo el eco de los patrones de la superficie de Mercurio se pudo calcular el período de rotación de Mercurio con una exactitud de una milésima del 1%. Este efecto fue verificado con tres observaciones de radar independientes de Mercurio trasmitidas desde el Observatorio de Arecibo, en Puerto Rico, dependiente de la Fundación Nacional de Ciencia NSF, de los Estados Unidos. Con estos datos el equipo de científicos pudo detectar pequeños torsiones en el giro de Mercurio en su orbita alrededor del Sol. Estas pequeñas variaciones fueron el doble de lo que se habría esperado de un cuerpo completamente sólido. Estos hallazgos descartaban un núcleo sólido y la única explicación lógica es que el núcleo está fundido y el cual no es forzado a rotar junto con su cubierta.
Mantener un núcleo liquido a lo largo de miles de millones de años requiere, además, contener un elemento ligero como el sulfuro, para mantener la temperatura necesaria para que el núcleo siga fundido. "La composición química de Mercurio en su núcleo dará importantes pistas acerca de los procesos involucrados en la formación del planeta" señala Margot . "Es fundamental nuestro entendimiento de cómo mundos habitables -como nuestro planeta- se forman y desenvuelven".
Mercurio tiene, aún, otros misterios. Algunos serán resueltos con la sonda espacial de la NASA Messenger, lanzada en el año 2004 y que se espera realice su primer sobrevuelo a Mercurio en el año 2008. La nave iniciará su orbita en este planeta para el 2011. "Es nuestra esperanza que las preguntas pendientes se respondan, ya que no se puede hacer esto desde la Tierra".
Otros coautores del artículo que aparece esta semana en Science, incluyen a Stan Peale de la Universidad de Santa Barbara, California, Raymond Jurgens, Ingeniero del JPL, e Igor Holin del Instituto de Investigación Espacial en Moscú, Rusia.
La antena de Goldstone es parte de la Estación Goldstone de la Red de Espacio Profundo de la NASA, en el Desierto de Mojave, en California, Estados Unidos. La antena Goldstone con un diámetro de 70 metros es capaz de seguir naves que viajan a más de 16 mil millones de kilómetros de la Tierra.
(saa)
Más información en: Noticias Relacionadas:Restos de un impacto durante la formación de Mercurio salpicaron la TierraLa misteriosa órbita de Mercurio |
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