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Astronomía desde el Hemisferio Sur para todos |
jueves 02 de septiembre de 2010 | ||||||||||
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Tiempo de Lectura: 5:30 min 26 de marzo de 2007 AKARI obtiene gran cantidad de nuevos resultados
La Mision AKARI de la Agencia Espacial Japonesa (JAXA) ha logrado obtener nuevas y fantásticas imágenes de estrellas en diferentes etapas de su vida, así como el material interestelar que alimenta a los agujeros negros, siendo esto hoy, sólo una pequeña parte de los últimos resultados obtenidos con este nuevo Telescopio Espacial infrarojo.
Desde su lanzamiento en Febrero de 2006, AKARI, una misión conjunta entre la JAXA y la Agencia Espacial Europea (ESA) ha trabajado y producido vistas impresionantes del universo en infrarojo. Estos nuevos resultados han sido presentados esta semana en la Reunion Anual de la Sociedad Nacional Astronómica de Japon, dando impresionantes vistas de regiones con intensa formación estelar, de estrellas en el final de su vida, remanentes de supernovas jamás detectados antes en infrarojo, galaxias distantes y núcleos galácticos activos que abrigan agujeros negros rodeados de nubes de gas molecular.
En lo que concierne al estudio de la formación y evolución de estrellas, y la evolucion de las galaxias en el Universo, los satélites infrarrojos como el AKARI, tienen una clara ventaja.
La materia expulsada hacia el espacio interestelar de viejas estrellas es calentada por colisiones con el material presente en el espacio interestelar y por la radiación estelar de estrellas jóvenes, la cual es re-emitida en longitudes de onda infrarrojas.
Dado que las estrellas jóvenes son formadas en regiones altamente densas, donde el gas interestelar y el polvo es grueso, el material que las rodea vela la luz de las estrellas, por lo que realizar observaciones en luz visible es muy difícil y algunas veces, imposible. La luz absorbida de la estrella cubierta central, es también re-emitida en longitudes de ondas infrarrojas. Este también es el caso de galaxias distantes, especialmente cuando nacen, ya que están rodeadas de un grueso material interestelar. Por esto, las observaciones en infrarrojo juegan un papel crucial para poder entender estos objetivos "polvorientos", invisibles o apenas visibles para otras longitudes de onda.
Los primeros resultados de AKARI presentados en este artículo se enfocan en la evolución del material interestelar en galaxias, incluyendo el ciclo de formación estelar, remanentes de supernovas y pérdida de masa de estrellas gigantes rojas.
Nuevas estrellas nacen en regiones densas de nubes interestelares de polvo y gas, y entre los muchos mecanismos complicados para la formación de estrellas, la formación de nubes interestelares por ondas de choque de supernovas, y la fuerte radiación emitida por estrellas masivas, son especialmente importantes. Las estrellas nacen en estas nubes y viven en ellas la mayor parte de sus vidas hasta que, posteriormente, se conviertan en supernovas o estrellas gigantes rojas, que a su vez darán lugar a material para formar la siguiente generación de estrellas.
El instrumento IRC de AKARI realizó la primera observacion en infrarrojo de un remanente de supernova (Bo404-72.3) en la Pequeña Nube de Magallanes, una pequeña galaxia vecina a la Vía Láctea, localizada a 200.000 años luz de la Tierra. Estos datos proveen pistas para estudiar la relacion entre el gas que se expande desde la supernova y el material interestelar que la rodea, así como el rol que éstos tengan en el nacimiento de nuevas estrellas.
Estrellas en la última etapa de su vida también han sido observadas por el instrumento IRC de AKARI, en el cúmulo globular denominado NGC 104, situado en nuestra galaxia, a una distancia de la Tierra de aproximadamente 15 mil años luz. Las estrellas de este populoso cúmulo - algunas de las cuales fueron formadas cuando se creó nuestra galaxia- son similares a cómo será nuestro sol cuando trascurran 6 mil millones de años más. De hecho cuando se termine su combustible (hidrógeno en su núcleo) se transformarán en estrellas gigantes rojas. A través de estas observaciones, AKARI ha dado la primera evidencia del gran porcentaje de pérdida de masa de estas gigantes rojas jóvenes en este cúmulo, un fenómeno que únicamente se había observado en gigantes rojas viejas.
Gracias a los finos detalles observados por AKARI, también se ha logrado estudiar el material que rodea a un agujero negro de una galaxia distante, y la evolución de galaxias recién nacidas. La parte central de una galaxia infrarroja ultra-luminosa llamada UGC 05101, localizada en la constelación Osa Mayor, a una distancia de aproximadamente 550 millones de años de la Tierra, ha sido un verdadero misterio hasta ahora. Cubierta con una gruesa nube de material interestelar, la region del núcleo y los mecanismos que trabajan en éste han sido impenetrables a las observaciones. Gracias al AKARI, los astrónomos han obtenido datos sin precedentes acerca de la nube de gas molecular que rodea a esta región, encontrando una temperatura superior a 500 grados centígrados. Estas mediciones refuerzan la idea que un gigantesco agujero negro se hospeda en el núcleo de esta galaxia, emitiendo radiación que calienta el gas que lo rodea a la temperatura observada por el AKARI, dando importantes datos necesarios para el entendimiento de la estructura de las galaxias con núcleos activos y sus agujeros negros.
AKARI tambien ha dado bastante información sin precedente al obtener imágenes de la formación de galaxias a través de la historia del universo. Las observaciones realizadas en longitudes de 15 micrómetros les permite a los astrónomos observar luz infrarroja que fue emitida hace 6 mil millones de años atrás por galaxias jóvenes que tenían intensa formación estelar. Siguiendo los estudios iniciados por el Observatorio ISO (Infrared Space Observatory) de la ESA, AKARI pudo detectar 280 galaxias, realizando la observación mas profunda en ese área del universo en esta longitud de onda, y confirmando la intensa formación estelar y galáctica en este período de nuestra historia cósmica.
AKARI también ha realizado estudios en un amplio rango de longitudes de onda, para lograr una descripción definitiva de la evolución galáctica durante toda la vida de nuestro universo.
(saa)
Más información en: Noticias Relacionadas:Los delicados trazos del nacimiento estelarLa visión del Chandra de los Pilares de la Creación Estudio identifica binarias jóvenes para probar modelos de formación estelar Los famosos Pilares de la Creación sienten el calor de una explosión de supernova |
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