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jueves 02 de septiembre de 2010 | ||||||||||
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Tiempo de Lectura: 2:16 min 22 de marzo de 2007 Tomando huellas digitales a la Vía Láctea
La composición química de las estrellas en los cúmulos puede contar la historia de nuestra galaxia. Utilizando el espectrógrafo Echelle del VLT, perteneciente al Observatorio Europeo Austral ESO, un equipo internacional de astrónomos, liderado por Gayandhi De Silva, de ESO, ha mostrado cómo utilizar la composición química de las estrellas en cúmulos para iluminar la formación de nuestra galaxia. Este descubrimiento es una prueba fundamental para el desarrollo de una nueva técnica para comprender el nacimiento y crecimiento de la Vía Láctea.
La formación y evolución de las galaxias, y en particular de la Vía Láctea, es uno de los más grandes rompecabezas a resolver en la astrofísica: de hecho, su estudio requiere los esfuerzos conjuntos de observaciones, teorías y simulaciones numéricas muy complejas.
"Hemos analizado con gran detalle la composición química de estrellas en tres cúmulos y nos han mostrado que cada cúmulo presenta un alto nivel de homogeneidad y una muy distinta química entre sí, como una huella digital", menciona De Silva. "Esto allana el camino hacia una clasificación química de estrellas en nuestra galaxia que las refiera a sitios de formación comunes y así, revelando la historia de la galaxia", agrega.
"Los cúmulos galácticos son testigos de la historia de la formación del disco galáctico", menciona Kenneth Freeman, miembro del equipo. "El análisis de su composición es como realizar estudios de fósiles antiguos. Estamos uniendo piezas del ADN de la galaxia".
"El alto nivel de homogeneidad encontrado indica que la información química ha sobrevivido a través de varios miles de millones de años", explica De Silva. "Por lo que todas las estrellas en el cúmulo pueden ser asociadas a la misma nube primigenia. Esto se corrobora con lo que hemos encontrado en otros dos cúmulos de estrellas".
Pero esto no es todo. Una comparación con el cúmulo abierto llamado las Hyades, y el grupo de estrellas que se mueven con la brillante HR 1614, muestra que cada uno de ellos contiene los mismos elementos en diferentes proporciones. Esto indica que cada cúmulo se formó en una región primordial diferente.
Los astrónomos esperan ahora medir las abundancias químicas en una mayor muestra de cúmulos abiertos. Una vez que el ADN de cada estrella sea inferido, será posible trazar el árbol genealógico de la Vía Láctea. Este mapa químico a través del tiempo y el espacio proveerá una nueva forma de verificar modelos teóricos.
(fg)
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