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Astronomía desde el Hemisferio Sur para todos |
sábado 11 de febrero de 2012 | ||||||||||
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Tiempo de Lectura: 1:19 min 14 de abril de 2003 Escuchando las ondas gravitacionales
El Observatorio Interferométrico Laser de Ondas Gravitatorias, LIGO, por sus siglas en inglés, fue puesto en servicio por dos meses, con sus antenas de 4 kilómetros de largo, situadas en Livingston, Louisiana, y Hanford, Washington, para obtener la sensibilidad requerida para estudiar las ondas gravitacionales. La teoría general de la relatividad de Einstein predice que las ondas gravitacionales emanarán de ciertos eventos astronómicos, como las explosiones de supernovas y las fusiones de estrellas de neutrones con órbitas muy cercanas. En sus mejores frecuencias (aquellas próximas a los 150 ciclos por segundo), la sensibilidad de LIGO a estas ondas es alrededor de 10 veces más pobre que lo que se esperaba del factor 100 que prevalía durante los primeros resultados del instrumento el año pasado. Desgraciadamente, el sistema permaneció por debajo del 50%, más grande debido a vibraciones adel suelo en el LIGO de Louisiana. Se están realizando intentos de aislar al instrumento del ruido sísmico. Por ahora, los científicos de LIGO están intentando analizar sus últimos datos, los que, en principio permitirían "escuchar" a las estrellas de neutrones binarias fusionándose desde tan lejos como la galaxia de Andrómeda. De acuerdo a sus presentaciones en la reunión de la semana pasada de la Sociedad Americana de Física, los datos ruidosos adquiridos en el 2002 permiten únicamente establecer un límite a la ocurrencia de estos eventos: no más de 164 anuales en nuestra Vía Láctea. Más información en: |
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