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Astronomía desde el Hemisferio Sur para todos |
jueves 02 de septiembre de 2010 | ||||||||||
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Tiempo de Lectura: 3:9 min 4 de noviembre de 2008 Nuevo campo de fuerzas para una nave espacial hace posible el viaje a Marte
Según las agencias espaciales internacionales, el 'clima espacial' es el mayor obstáculo para los viajes espaciales. La radiación del Sol y los rayos cósmicos suponen una amenaza mortal para los astronautas en el espacio. Nuevas investigaciones, publicadas en la edición electrónica del 4 de noviembre de 2008, de la revista Plasma Physics and Controlled Fusion de IOP, muestra cómo los conocimientos adquiridos gracias a la investigación en la búsqueda de la fusión nuclear puede reducir el riesgo a niveles aceptables, lo que otorga a la primera misión con humanos a Marte una posibilidad mucho mayor.
Las partículas energéticas solares, a pesar de ser sólo una parte del espectro de los "rayos cósmicos", son las de mayor preocupación, porque son las más susceptibles de causar daños letales por radiación a los astronautas.
Un gran número de estas partículas energéticas se produce intermitentemente como "tormentas" con poco aviso y ya se sabe que constituyen la mayor amenaza para el hombre. La naturaleza ayuda a proteger la Tierra por tener un gran "burbuja magnética" alrededor de todo el planeta llamada la magnetosfera.
Los astronautas de Apollo de las décadas de 1960 y de 1970 que caminaron sobre la Luna son los únicos seres humanos que han viajado más allá del "campo de fuerza" natural de la Tierra, su magnetosfera. Como los viajes típicos de las misiones Apollo duraban sólo unos 8 días, fue posible perderse un encuentro con una de esas tormentas. En cambio, en un viaje a Marte que duraría unos dieciocho meses, durante ese tiempo casi seguro que los astronautas se verán envueltos por una tal "tormenta solar".
Las naves espaciales que visiten la Luna o Marte podrían mantener parte de esta protección teniendo a lo largo de sí, su propia "mini"-magnetosfera portátil. La idea surgió alrededor de la década de 1960 pero se consideró poco práctico porque se creía que sólo una burbuja magnética muy grande (más de 100 kilómetros de ancho) podría funcionar.
Los investigadores del Laboratorio Rutherford Appleton del Consejo de Instalaciones de Ciencia y Tecnología, de las universidades de York, Strathclyde y IST Lisboa, han llevado a cabo experimentos, utilizando los conocimientos adquiridos durante 50 años de investigación en fusión nuclear, para demostrar que es posible proteger las naves espaciales tripuladas con una magnetosfera portátil, dispersando las partículas muy cargadas y ionizadas del viento solar y de los flares solares lejos de la nave.
Simulaciones por computadora realizadas por un equipo en Lisboa con científicos del Rutherford Appleton, el año pasado, mostraron que teóricamente una "burbuja magnética" mucho más pequeña de sólo varios cientos de metros de tamaño sería suficiente para proteger a una nave espacial.
Ahora esto ha sido confirmado en el laboratorio en el Reino Unido con ayuda de un aparato construido originalmente para trabajar en la fusión. Recreando una pequeña pieza del viento solar, en miniatura, los científicos que trabajan en el laboratorio fueron capaces de confirmar que un pequeño "agujero" en el viento solar es todo lo que sería necesario para mantener a los astronautas seguros en su viaje a nuestros vecinos más cercanos.
La Dra. Ruth Bamford, una de las investigadoras principales del Laboratorio Rutherford Appleton, dijo: "Estos primeros experimentos son prometedores y puede ser posible proteger a los astronautas del mortal clima espacial".
(jg) (mg)
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