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Astronomía desde el Hemisferio Sur para todos |
sábado 11 de febrero de 2012 | ||||||||||
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Tiempo de Lectura: 4:12 min 9 de julio de 2007 Próxima nave de descenso en Marte lista para ser lanzada en agosto
La próxima misión de la NASA a Marte realizará observaciones en un terreno gélido en el ártico marciano, que pudo o puede ser favorable para la presencia de vida. A diferencia de los robots geológicos, actualmente en Marte, que se trasladan por montañas y cráteres, esta misión, denominada Phoenix Mars Lander (sonda Fénix de descenso en Marte) estudiará el suelo y subsuelo del terreno congelado localizado en las planicies norteñas del planeta rojo. El robot deberá investigar si el agua congelada cerca de la superficie marciana, la cual periódicamente es derrite, es capaz de sostener ambientes que soporten la vida para microorganismos. Para cumplir este y otros objetivos, la nave Phoenix llevará una variedad de instrumentos avanzados que nunca antes han sido usados en Marte. Pero primeramente, deberá ser lanzado desde Florida durante una ventana de aproximadamente 3 semanas que iniciaré el 3 de agosto de 2007, además de sobrevivir al descenso riesgoso y su amartizaje programado para la próxima primavera boreal.
"Nuestra, estrategia de exploración de "seguimiento del agua" en Marte, ha rendido una cadena de drásticos descubrimientos en años recientes, lo que se ha traducido en el conocimiento de que la historia del agua en ese planeta presenta similitudes con la de la Tierra, la cual fue mucho más grande en el pasado que lo que es hoy", señalo Doug MCuistion, director del programa de Exploración de Marte de la NASA, en Washington, DC. "Phoenix complementará nuestra estrategia de exploración de Marte, y será nuestro primer intento de tocar y analizar el agua marciana -agua en forma de hielo enterrado".
"La misión Mars Odyssey (en órbita) de la NaSA, encontró, en 2002, evidencia de que grandes áreas de Marte, incluyendo las planicies norteñas, tienen hielo de agua al alcance de un brazo debajo de la superficie".
"Phoenix ha sido diseñada para examinar la historia de este hielo al medir cómo el agua líquida ha modificado la química y la mineralogía del suelo" señala Peter Smith, investigador principal de la misión Phoenix de la Universidad de Arizona, en Tucson, Estados Unidos. "Además, nuestros instrumentos podrán acceder al medioambiente polar para ver si es una zona habitable para microbios primitivos. Para completar su estudio científico, Phoenix podrá monitorear el clima polar y la interacción de la atmósfera con la superficie".
Con sus paneles solares completamente desplegados, el robot mide aprox. 5,4 metros de ancho por 1,50 metros de largo. Tiene un brazo robótico de casi 2,40 metros de largo el cual escarbará la capa de hielo y profundizará algunos centímetros en la superficie. Una cámara y un instrumento de conductividad en el brazo, podrán examinar el suelo y el hielo. El brazo llevará muestras a dos instrumentos en la cámara del robot. Uno podrá calentar la muestra para verificar la presencia de sustancias volátiles, como el agua y compuesto químicos basados en carbono que son esenciales para la vida. El otro instrumento analizará la química del suelo.
Una estación meteorológica, con un láser medirá el agua y el polvo presentes en la atmósfera, y podrá monitorear también el clima durante los tres meses que dure la misión, tanto en la primavera como el verano. El robot también lleva una cámara estereoscópica alojada en su mástil que investigará el sitio de aterrizaje, una cámara de descenso para ver el sitio en un contexto más amplio y dos microscopios.
Para el descenso final de Phoenix, este está equipado con cohetes pulsantes que será el método de desaceleración. El sistema usa un sistema de amartizaje ultra liviano que le permite a la nave llevar una carga pesada de instrumentos científicos. Como las pasadas misiones a Marte, el Phoenix usará un escudo protector para disminuir la velocidad de entrada, seguido por un paracaídas supersónico que reducirá la velocidad a 217 kilómetros por hora. El robot se separara del paracaídas, encenderá sus cohetes pulsantes para bajar la velocidad a 9 kilómetros por hora y aterrizar en 3 patas.
"El descenso seguro en Marte es difícil, no importa el método que utilicemos" señala Barry Goldstein, principal responsable del proyecto Phoenix. "Nuestro equipo ha probado el sistema desde 2003 e identificaron las vulnerabilidades". Los investigadores evaluaron los posibles sitios de amartizaje basados en observaciones hechas por los orbitadores a Marte y así poder encontrar lugares seguros que cumplan las metas de la misión. El sitio candidato es un valle con pocos desniveles, a una latitud equivalente a la región de Alaska en la Tierra.
(saa)
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