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 La Epopeya de los Rovers Spirit y Opportunity

 

 

(Artículo publicado en diario Página/12 20 de Enero 2007)

Por Mariano Ribas*
manoribas@yahoo.com



Imagen superior: Dibujo de un Rover en Marte.(Credit image JPL/NASA).

En enero de 2004, dos robots de seis ruedas y grandes paneles solares plateados se lanzaron a explorar las polvorientas y heladas llanuras marcianas. El sólo hecho de llegar hasta allí no era poca cosa, pero iban por más: Spirit y Opportunity fueron a buscar las pistas que, de una vez por todas, confirmaran (o descartaran) la existencia de agua líquida en el remoto pasado del planeta hermano de la Tierra. Y a lo pocos meses de llegar, lo lograron: alguna vez, allí hubo mucha agua, con todo lo que eso implica. ¿Misión cumplida, entonces? Para nada. Los gemelos de la NASA no se detuvieron. Recorrieron kilómetros y kilómetros, analizaron muestras del suelo, perforaron rocas, observaron nubes y pequeños tornados, y tomaron decenas de miles de imágenes. Es más, hasta se dieron algunos lujos: después de un larga y lenta subida, Spirit llegó a la cima de una colina, y desde allí contempló un desolado panorama de una muy árida belleza. Y Opportunity se asomó a los peligrosos bordes de un espectacular cráter de 800 metros de diámetro (un verdadero tesoro geológico que tiene mucho que contar sobre la historia de Marte). Al principio, los científicos de la misión estimaban que los rovers durarían unos 3 meses. Y hoy, casi no pueden creerlo, porque el imbatible dúo acaba de cumplir 3 años. Doce veces más de lo previsto. Allí están todavía. Funcionan, andan, miran, exploran y descubren. Se la mire por dónde se la mire, la epopeya de Spirit y Opportunity es verdaderamente impresionante.

Tras las pistas del agua

Marte es un desierto de escala global. Sus típicos paisajes son las grandes llanuras polvorientas y rocosas, tan cargadas de óxidos de hierro, que están completamente teñidas de un color anaranjado oscuro, sucio, casi marrón. Son tan heladas que da calambre, con temperaturas típicas de 30, 40 y hasta 70 grados bajo cero. Y secas, mas secas que cualquier desierto terrestre. Si, en Marte, el agua líquida brilla por su ausencia, al menos en su superficie (existen crecientes evidencias que indican la presencia de acuíferos subterráneos). Sin embargo, las sondas espaciales -que vienen sobrevolando el planeta desde hace 40 años- han detectado innumerables huellas geológicas que sugieren un pasado muy distinto: sugerentes surcos, suaves depresiones y hasta posibles líneas costeras que hablarían en nombre de antiquísimos ríos, lagos e, incluso, mares. Agua que ya no está, al menos, a la vista. Y ese es uno de los misterios más grandes del Sistema Solar. Un misterio que, justamente, es el motor de esta gran aventura extraterrestre que en estos días está cumpliendo 3 años.


Imagen superior: Primera imagen color del Spirit enero 2004. (Credit image JPL/NASA).

Dos robots, dos lugares

Los vehículos de exploración (rovers) Spirit y Opportunity (ver cuadro) fueron lanzados por la NASA en junio y julio de 2003. Y luego de algo más de seis meses de viaje interplanetario, arribaron a Marte, sanos y salvos, el 3 y el 24 de enero de 2004, respectivamente. Spirit amartizó en el gran cráter Gusev (160 Km. de diámetro), ubicado a 15° al Sur del ecuador marciano. Y su gemelo, a 5 mil kilómetros allí, en una región ecuatorial, y muy llana, conocida como Meridiani Planum. ¿Por qué bajaron en esos sitios? Obviamente, no por casualidad. Ambos lugares habían sido muy cuidadosamente elegidos por los científicos de la misión: “Gusev y Meridiani muestran claros indicios de la presencia de agua en el pasado”, dice el geólogo Steve Squyres (Universidad de Cornell), principal responsable del instrumental científico de los robots. Y explica un poco más: “en Meridiani hay mucha hematita gris, un compuesto de óxido de hierro que suele formarse en presencia de agua; mientras que Gusev pudo haber sido un lago, porque allí desemboca lo que parece ser un largo lecho fluvial”.

Y bien, a poco de llegar, los dos robots –controlados por radio desde la Tierra- abrieron sus ojos. O más bien, sus cámaras estéreo. Minutos más tarde, esas imágenes llegaban a la Tierra y provocaban un récord histórico de visitas a las páginas web de la NASA. Luego, ambos se largaron a una aventura que tenía un objetivo central: buscar, fotografiar, examinar, y hasta perforar, rocas y muestras del suelo marciano que pudieran esconder pistas sobre el pasado del agua en Marte.

Imagen superior: Sombra de Opportunity.(Credit image JPL/NASA).

Un éxito temprano

A pesar de haber llegado primero, y de haber estudiado varias rocas (la primera, llamada “Adirondack”, a días de su arribo), Spirit tardó varios meses en encontrar lo que había ido a buscar. A su compañero le fue mucho mejor: de entrada, nomás, Opportunity tuvo la suerte de amartizar dentro de un pequeño cráter, y a metros de un afloramiento rocoso. En principio, era un lugar que, geológicamente, tenía mucho mas para contar que la aburrida llanura que rodeaba a Spirit. Y así fue como en apenas tres o cuatro meses de tarea, Opportunity se despachó con un éxito sensacional: cuatro líneas de evidencia que, independientemente, indicaban, con pelos y señales, la presencia de agua líquida primitiva (al menos, en ese parche marciano donde le había tocado bajar). Veamos. Por empezar, su cámara/microscopio detectó una pequeñas esferitas de minerales (bautizadas “blueberries”) incrustadas en varias rocas. Y según los expertos de la misión, se habían formado a partir de soluciones acuosas. Segundo: algunas piedras tenían montones de agujeritos, huellas de antiguos cristales disueltos por el agua. Y otras (tercero), sales de azufre, que en la Tierra suelen formarse en presencia de agua líquida. Finalmente, la jarosita: un mineral que Opportunity detectó una y otra vez en la región. Es un sulfato hidroxilado de potasio y hierro que, también, necesita la presencia de agua líquida. Nada mal: en abril de 2004, el geólogo robot ya había confirmado que, al menos allí, Marte había sido un lugar muy húmedo.

Sube aquellas colinas

Spirit también encontró su premio, aunque tuvo que andar y andar. A poco de amartizar, sus espectaculares panorámicas revelaron unas suaves colinas, a unos tres kilómetros de distancia (que luego fueron bautizadas “Columbia Hills”, en honor a la tripulación fallecida en la explosión del transbordador). Eran un blanco lejano, pero tentador. Y como el rover funcionaba sin problemas, y las rocas volcánicas que había estudiado mostraban pocas (o ninguna) evidencias de haber sido alteradas por agua líquida, los científicos de la NASA decidieron enviarlo hasta allí. Y bien, cinco meses más tarde de su arribo (en junio de 2004), y luego de una difícil travesía, Spirit estaba en la base de aquellas colinas marcianas. Había tropezado con rocas, visitado algún que otro cráter y hasta fotografiado pequeños tornados marcianos. E inmediatamente allí, empezó a encontrar rocas con historias mucho más húmedas. También dio con la dichosa hematita (aquel compuesto de óxido de hierro que determinó el lugar de descenso del Opportunity). Más aún, el intrépido robot se lanzó cuesta arriba. Impresionante. “La subida de Spirit fue motivada exclusivamente por cuestiones científicas, porque cada vez que ganaba altura, aparecían nuevos tipos de rocas”, recuerda Squyres. Pero además, había otra clara intención: “hicimos lo que cualquier geólogo de campo hubiese hecho, trepar para tener un buen punto de vista, y también trazar la ruta a seguir”. Fueron 14 meses de lenta y peligroso trepada. Pero Spirit lo hizo: en septiembre de 2005 se dio el lujo de mirar el paisaje de Marte desde unos 100 metros de altura. Y tomó una foto panorámica que, probablemente, sea la más espectacular vista marciana de todos los tiempos.


Imagen superior: Panorámica desde la Cima de Columbia Hills. Spirit.(Credit image JPL/NASA).

Kilómetros marcianos

Mientras Spirit estaba en plena trepada, Opportunity hacía de las suyas del otro lado de Marte. Luego de visitar el cráter Endurance (donde estuvo trabajando unos 7 meses), siguió su imparable marcha. Y en enero de 2005 se anoto un poroto espectacular: encontró un meteorito metálico del tamaño de una pelota. Un pedazo de hierro y níquel que había caído desde el espacio a la superficie marciana. “Nunca pensé que usaríamos los instrumentos de Opportunity para estudiar una roca que no fuera de Marte”, recuerda, el aún sorprendido Squyres. Un mes mas tarde, y ya con un año largo a cuestas, el explorador batió todos los récords de distancia en un solo día: el 19 de febrero de 2005, recorrió 177,5 metros. Y sigue.

Tanto sigue, que hace unos meses, y luego de recorrer unos impresionantes 9,5 kilómetros desde su arribo, Opportunity llegó a un lugar inicialmente impensado: el gran cráter Victoria. Es una fosa de 800 metros de diámetro, y 70 de profundidad, con enormes y filosas paredes de rocas sedimentarias que “cuentan” buena parte de la historia geológica y ambiental de Marte. “Es el sueño del geólogo hecho realidad, porque esas capas de roca nos revelarán cuales fueron las condiciones ambientales de hace muchísimo tiempo”, dice Squyres. Todo indica que Opportunity seguirá asomado al borde del cráter Victoria, pase lo que pase. Y eso incluye, por ejemplo, una fatal caída. Pero la maquinita ya está jugada.


Imagen superior: Cráter Victoria por Opportunity.(Credit image JPL/NASA).

Hasta el final

Y pensar que allá por comienzos de 2004, parecía que la aventura marciana de Spirit y Opportunity iba a durar 3, 4 o a lo sumo 6 meses. Pero allí están, celebrando sus tres años. Años terrestres, claro, que equivalen a 1,6 años marcianos. Allí, los robots gemelos de seis ruedas han pasado 1090 y 1070 días marcianos, que son un poco más largos que los nuestros (duran 24 horas y 37 minutos). Han recorrido 6,9 y 9,9 kilómetros. Y han tomado 89 mil y 81 mil fotos, respectivamente. Spirit hace rato que ha bajado de las colinas, y ahora está quieto en la llamada “Home Plate”, un impresionante afloramiento rocoso que promete. Mientras tanto, mantiene sus paneles solares inclinados hacia el Sol, para sobrevivir mejor en el crudo invierno marciano. Opportunity, como vimos, sigue al borde del Cráter Victoria. Pero ¿hasta cuando seguirán? El tiempo no ha pasado en vano, y a pesar de su prodigiosa supervivencia, los rovers ya dan señales de desgaste. Sin ir más lejos, Opportunity tiene averiada su rueda delantera derecha, y fallas en una articulación de su brazo robot. “Los rovers podrían durar otros tres años, o morir mañana. No hay manera de saberlo”, dice Squyres. La estrategia a seguir es sabia y sencilla: “trabajaremos cada día con Spirit y Opportunity como si fuese el último”.

A modo de balance, son más que claras las palabras del Dr. James Garvin, el científico que encabeza el programa de exploración de la Luna y Marte: “durante décadas, las naves orbitadoras nos revelaron muchos detalles que sugerían la presencia de agua líquida en el pasado de Marte. Pero no teníamos evidencias definitivas. Los rovers llegaron allí para confirmar si, al menos, algunas zonas de Marte tuvieron ambientes húmedos, y hospitalarios para la vida. Y la respuesta es excitante: ¡si!”

“Espíritu y Oportunidad”

Ahora sabemos más del mundo hermano de la Tierra. Sabemos con certeza que, al menos en ciertas regiones, el agua fue muy abundante en Marte. Y que hace 3 o 4 mil millones de años, el planeta pudo haber sido un escenario apto para la aparición de la vida.
Y para el final, un detalle que bien vale la pena contar. Los nombres de este dúo de exploradores fueron propuestos por Sophie Collis, una nena de 11 años. Y la NASA los eligió entre otras 11 mil sugerencias. “Espíritu y Oportunidad”...¿Por qué? La respuesta de la nena impresiona y conmueve: es el espíritu que impulsa a las grandes exploraciones de la humanidad, y es la oportunidad de hacerlo. Palabras que definen, con sintética belleza, una magnífica epopeya científica que está cumpliendo 3 años.

* Licenciado en Ciencias de la Comunicación, especializado en periodismo. Coordinador del Area de Astronomía del Planetario de la Ciudad de Buenos Aires. Periodista científico Página/12. Docente de la Universidad de Buenos Aires.

 

 
 
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