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 INFORME DEL ECLIPSE TOTAL DE SOL OBSERVADO DESDE CHINA EL 1 DE AGOSTO DE 2008

 

Por: Alberto Martos Rubio*

La imagen superior representa el mito chino del Dragón devorador del Sol, para “explicación” de los eclipses de Sol. El hecho de que no se produzca un eclipse de Sol en todos los novilunios indicaba que éstos debían ocurrir en un lugar especial del cielo: la Morada del Dragón (lo que hoy denominamos el nodo lunar). Cuando el Sol visitaba esta Casa durante el novilunio, el Dragón lo devoraba, por lo que los astrólogos debían anticipar el evento para que los reyes pudieran tomar las medidas oportunas de desagravio y el Sol renaciera. La impronta de este Dragón ha quedado plasmada en la astronomía oficial, que denomina período draconítico al tiempo que invierte la Luna en pasar dos veces por el mismo nodo. En la foto, el Dragón, con morfología de ave rapaz, se enrosca para engullir al Sol metamorfoseado de paloma. (foto Alberto Martos Rubio).

INFORME DEL ECLIPSE TOTAL DE SOL OBSERVADO
DESDE CHINA EL 1 DE AGOSTO DE 2008

A finales del pasado año y siguiendo el impulso, ya convertido en hábito, de viajar adondequiera que se pueda contemplar este más espléndido espectáculo que nos brinda la naturaleza, me apresuré a adherirme la expedición científica a China que apadrinó la Facultad de Ciencias Físicas de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y organizó la agencia Viatges Travelling (Albert Bergada) de Barcelona, cuyo buen hacer ya había quedado patente en la expedición a Libia de 2006, emprendida con motivo idéntico. Aunque en esta ocasión mi status de jubilado no me permitía hacer frente al elevado desembolso que requería un viaje de 17 días a un país tan lejano, una rumbosa deferencia de la compañía para la que trabajé durante 37 años (INSA), en forma de contrato temporal de colaboración astronómica, me permitió costear buena parte de la tarifa. Vaya desde aquí mi sincero agradecimiento a mis antiguos patronos.

En la reunión preparatoria celebrada el 2 de Julio en la sala “entre cúpulas” de la Facultad (foto1) se realizó el inventario del material que los expedicionarios pensábamos acarrear a China (teniendo en cuenta la limitación a 20 Kg en el peso del equipaje impuesta por las compañías aéreas) y se organizaron los equipos de trabajo que llevarían a cabo las distintas tareas que nos proponíamos acometer . De este modo, se procedió a distribuir el material entre los integrantes de cada equipo, tratando (pero no siempre consiguiendo) que el peso individual de los equipajes resultara equilibrado.

Foto 1.- Reunión preparatoria en la UCM (foto de Jaime Zamorano).


1Se puede consultar el blog de la UCM en http://eclipseucm.blogspot.com/
2En la Guía para la Observación que adjuntamos existe una copia del acta levantada por J. Zamorano con el resultado de esta reunión, en la que se detalla el material y los equipos. Mar Millán, José Antonio Fernández y yo constituimos un grupo al que más tarde se añadiría Raquel Chicharro.

A este núcleo promotor de una veintena de personas, se agregaron más tarde otros participantes procedentes de varias provincias españolas hasta llegar a constituir un grupo muy heterogéneo, pero muy bien conjuntado en cuanto a inquietudes intelectuales se refiere, de 84 personas de todas las edades. Las salidas desde Madrid y Barcelona hacia Beijing (Pekín) tuvieron lugar el 19 de Julio, vía Helsinki y París, respectivamente, ya que nuestro viaje se había organizado de modo que terminara inmediatamente después del eclipse del día 1 de Agosto, con la intención de evitar de este modo los inconvenientes que originaría la afluencia multitudinaria de turistas a que daría lugar la inauguración de los Juegos Olímpicos en Beijing el sábado siguiente, día 8.

Así, al final de un fantástico viaje de 15 días por China, en el que realizamos 4 vuelos interiores y recorrimos 1500 Km en autobús y del que daré cuenta en otra ocasión, el 31 de Julio llegamos los 84 expedicionarios a la pequeña ciudad de Yiwu, en el desierto del Gobi, a unos 30 Km de la frontera de Mongolia. Durante el viaje, que había sido interrumpido varias veces por controles militares en pro de la seguridad de los asistentes, el tiempo había sido lluvioso (foto 2) y ello nos causaba la natural preocupación por la visibilidad del eclipse del día siguiente, pero a la llegada a Yiwu (foto 3) las nubes habían desaparecido en gran manera y las perspectivas para el día siguiente eran optimistas.

Foto 2.- Lluvia camino de Yiwu. Foto 3.- Mejora el tiempo al llegar a Yiwu.

Aunque en un principio los organizadores gubernamentales habían planeado alojar en vistosas y bien pertrechadas tiendas de campaña (foto 4) instaladas en el propio campamento de observación (Eclipse City) a los 20.000 visitantes que esperaban recibir, tras el horrible terremoto que asoló la provincia de Sichuan el 12 de Mayo, la necesidad de alojar a las personas que quedaron sin hogar obligó al Gobierno a requisar todas las tiendas de campaña disponibles. Como solución, nuestro grupo fue alojado en la escuela pública de Yiwwu, donde la premura del caso nos obligó a dormir sobre tablas, sin colchón.

Foto 4.- Ejemplos de tiendas de campaña en Eclipse City.

La primera actividad, una vez acomodados, fue una charla explicativa del fenómeno que observaríamos al día siguiente para todos los expedicionarios no astrónomos, que se desarrolló en el comedor (foto 5). Se detalló la secuencia de los cinco contactos y las actividades que se debían poner en práctica en cada uno de ellos (cuyo contenido hemos incluido en la Guía). A las advertencias generales sobre los peligros de observar el Sol sin la debida protección, como filtros de boca bien sujetos para los telescopios y prismáticos y gafas de eclipses para la contemplación a simple vista, se añadieron otras encaminadas a aprovechar las fases de la observación de la mejor manera posible. Entre ellas se alertó a los observadores sobre la conveniencia de deshabilitar el flash de sus cámaras (inútil para la ocasión) para no perjudicar las tomas con exposición durante la totalidad de quienes trataríamos de captar las perlas de Baily y la corona solar, pero desgraciadamente esta petición no fue atendida por algunas personas que no podían o no sabían desactivar esta lámpara.

Foto 5.- Comedor de la escuela donde se desarrolló la charla explicativa.

A la caída de la tarde estaba previsto que los observadores que íbamos provistos de montura ecuatorial subiéramos a la meseta (a 1150 m de altura) donde se había instalado Eclipse City, distante 38 Km, a colocarlas en estación aprovechando la visibilidad de la Estrella Polar, para luego dejarlas allí custodiadas por la policía local y los voluntarios. Pero había dificultades a la vista: como la entrada a dicho lugar estaba custodiada por la policía y en sus listados figurábamos todos los ocupantes de tres autobuses, no unos pocos y en un único autobús, su registro no se correspondería con nuestros pasaportes (escritos en un idioma ininteligible para ellos). Por suerte, nuestro excelente guía chino, a quien llamábamos paronímicamente Santi, se comprometió a solicitar el permiso para los pocos propietarios de monturas ecuatoriales (para disgusto de los fotógrafos que no portaban telescopio, sino teleobjetivo). Y así, atravesando las montañas sempiternamente nevadas de Tien Shan (foto 6), subimos a Eclipse City acarreando todo nuestro instrumental telescópico y las monturas con sus trípodes.

Foto 6.- Vista desde el avión de la cordillera Tien Shan (foto de Nicolás Ortego).

Eclipse City del Gobi, situada en la garganta Weizi (existía otra Eclipse City en Barkol, llamada la de la Ruta de la Seda), había sido designada como el mejor lugar de observación del eclipse por la Academia de Ciencias China, tras varias rondas de inspecciones de lugares posibles. Allí se había construido la Plaza Astronómica (Astronomical Square, foto 7) como centro de interpretación de elementos científicos, escenográficos, artísticos, educativos y recreativos. Estaba dividida en ocho apartados: Calendario Solar, Monumento a la Observación, Viajes a través del Sistema Solar, Signos del Zodíaco, Reloj Solar (foto 8), Antesala de los Fenómenos Celestes, Observatorio y Antesala de la Astronomía.

Foto 7.- Dibujo de la Plaza Astronómica (Astronomical Square) de Eclipse City.

Foto 8.- Reloj de Sol de la Plaza de la Astronomía (foto de Nicolás Ortego).

La policía nos franqueó la entrada al recinto sin demasiadas dificultades y una vez dentro, una voluntaria nos guió hasta la parcela 4B, reservada para nosotros. Era enorme ... ¡10.000 m2! Nuestro grupo de 84 personas se encontraría allí ¡como unas gotas de agua en un barreño! GPS en mano (foto 9) procedimos a reconocer el lugar, muy llano y sin obstáculos para la visibilidad, buscando el mejor emplazamiento para instalar una fila de telescopios. Pero al tratar de desempaquetar las monturas ... ¡ay! la voluntaria nos informó que como medida de seguridad nadie podía estar allí cuando obscureciera y nada se podía dejar allí montado durante toda la noche. ¡Nuestro gozo en un pozo! No pondríamos los telescopios en estación con las estrellas, sino que habría que recurrir al tedioso procedimiento diurno de la deriva del Sol para asentar las monturas de los telescopios.

Foto 9.- Inspección del lugar de observación (foto de Jaime Zamorano).

Más tarde fuimos informados de que las autoridades chinas sentían un miedo obsesivo a que pudiera ocurrir un atentado terrorista contra aquella concentración de visitantes extranjeros. La razón era que la ciudad de Yiwu ocupa un oasis en la provincia de Xinjian, en el desierto del Gobi y su población es Uygur, no china Han (o sea, no de chinos mandarines). Y parte de ella no está contenta con la autonomía que le concede el Gobierno central, al que acusa de imperialismo y aspira a la independencia. Por ello, este Gobierno había recortado a 4000 el número de visitantes autorizados, de los 20.000 que pensaba admitir en un principio y por ello eran tan estrictos los controles policiales y tan enormes las parcelas que se nos asignaban.

Así que la directiva de la policía fue inapelable y hubimos de recoger toda nuestra parafernalia y regresar a Yiwu con las orejas gachas, aprovechando nuestra desgracia para consolar al resto de los fotógrafos, ya que mal de muchos ... Aprovechando que el cielo se mostraba espléndido por primera vez desde que aterrizamos en China, esa noche efectuamos un somero reconocimiento (sólo con prismáticos) de las constelaciones del verano para los expedicionarios no familiarizados con el panorama celeste.

Foto 10.- La cordillera Tien Shan luce espléndida desde Yiwu al amanecer del día 1.

Ver: GUÍA DEL ECLIPSE

El día 1 de Agosto se acordó el toque de diana fuera a las 06:00 H.L., con idea de observar la Paleomenia, o Luna vieja, justamente antes de la salida del Sol, que ocurriría a las 07:12. Pero no hubo suerte, pues aunque todo el cielo se mostraba diáfano y se divisaban los elevados picos cubiertos de nieves perpetuas de la cordillera Tien Shan (foto 10), el horizonte Este estaba cubierto por las únicas nubes bajas visibles aquella mañana. Así que aquel delgado perfil de una Luna de 29 días de edad, que 14 horas más tarde ocultaría el Sol, permaneció esquivo para nosotros. Pero la ausencia general de nubes nos hacía sentirnos optimistas a cerca de las posibilidades de observación del eclipse.

Después de un desayuno frugal, el grupo parte como un solo hombre y una sola mujer hacia Eclipse City. Tras los trámites de rigor, la policía nos da paso al recinto en el que ahora ya no necesitamos que nos guíe ninguna voluntaria para llegar a nuestra parcela. Quienes la noche anterior habían creído que exagerábamos al hablarles del tamaño de ésta, se quedan ahora pasmados al contemplar su enorme extensión.

La instalación de los telescopios da comienzo inmediatamente (foto 11) y pronto quienes están libres de tal servidumbre descubren que no existe una sola sombra bajo la que cobijarse del terrible Sol del desierto, donde a las 11:00 de la mañana la temperatura era superior a los 38º C. Dichosos aquéllos que pudieron refugiarse en la Plaza Astronómica y visitar las exposiciones allí abiertas, porque quienes necesitábamos poner las monturas en estación estaríamos sujetos a nuestros equipos como una araña a su red, durante 8 horas, o sea, hasta el final del eclipse.

Foto 11.- Comienza la instalación de telescopios y demás instrumentos.

Durante el montaje de nuestro instrumental no dejamos de ver con preocupación cómo el viento arremansaba nubes por el horizonte Oeste contra las altísimas montañas de Tien Shan. Precisamente en aquella zona iba a ser donde estaría el Sol a la hora del eclipse, ¿llegarían las nubes a molestarnos durante la observación? Así, bajo el tremendo calor que en diez minutos convierte en caldo el agua de las botellas sacadas del refrigerador, llevamos a cabo el montaje de los telescopios, procurando ayudarnos unos a otros (foto 12) cuando surgen dificultades inesperadas, como desajuste de un engranaje o pérdida de un tornillo.

Foto 12.- Ayuda para la instalación del motor en la montura EQ2 (foto de N. Ortego).

Por fin, a la hora de comer todo el instrumental que porta nuestro grupo, el telescopio (foto 13), dos cámaras (una con teleobjetivo, otra con gran angular), un termómetro doble, un fotómetro, el GPS y el radiotelescopio (foto 14), este último gentileza de Rocío Guerra (Estación Espacial de Villafranca), está desplegado. Es el momento de proceder al enfoque del Sol y a ajustar la orientación de la montura por el procedimiento de la deriva.

Foto 13.- El complicado enfoque manual de la cámara (foto de Albert Bergada).

Foto 14.- El radiotelescopio del Proyecto RadioJOVE desplegado (foto de J. Zamorano).

Durante el desarrollo de estos menesteres se unió a nuestro grupo Raquel Chicharro (foto 15), quien se hizo cargo de tomar las lecturas del termómetro y del fotómetro y grabarlas a voz en la grabadora MP3, así como de registrar puntos de recalada (waypoints) en el GPS.

Foto 15.- Participación de estudiantes de la Facultad de CC. FF. (foto de Álex Sánchez).

Antes de que empiece el espectáculo sideral hay tiempo para todo. Las voluntarias locales que nos atiende en Eclipse City se acercan a los telescopios (foto 16) para observar el disco solar antes de que sea devorado por el Dragón devorador del Sol (foto 17).

Foto 16.- Las voluntarias observan el Sol (foto de Nicolás Ortego).

Foto 17.- El Dragón devorador del Sol campea en Eclipse City (foto de Albert Bergada).

A medida que se aproximaba la hora del primer contacto nuestros instrumentos iban estando listos para funcionar, pero también se acrecentaba la amenaza de las nubes (foto 18), que iban ganado altura sobre el horizonte Oeste, para preocupación de todos los observadores. ¿Habríamos recorrido 11000 Km para ver cómo las nubes desbarataban nuestra labor?

Foto 18.- Las nubes ganan altura en el horizonte Oeste.

Por fin, a las 10:08:00 T.U. (18:08:00 T.L.) alguien avisa: “¡Un minuto para el primer contacto!”. Siguiendo la pauta para determinar el tiempo del primer contacto establecida en la Guía, cincuenta segundos más tarde iniciamos manualmente una secuencia de una foto por segundo:

A las 10:08:53 no hay contacto;
A las 10:08:54 (foto 19) tampoco hay contacto.

Foto 19.- 10:08:54 no hay contacto. Foto 20.- 10:09:13 el eclipse ha comenzado.

Inmediatamente debíamos pasar a ráfaga de 3 fotos por segundo, pero una mala manipulación retrasa el primer disparo 13 segundos, con lo que a las 08:09:13 (foto 20) ya se ha producido el primer contacto, ¡Brrr! Tiempo estimado mediante la ráfaga: 10:09:08.

Afortunadamente equipo formado por Nicolás y Mercedes ha conseguido el disparo certero: las 10:09:09 T.U. (foto 21). A partir de este momento nosotros suspendemos el disparo en ráfaga y dejamos que el intervalómetro (descrito en la Guía) efectúe de modo automático una foto cada 20 segundos con las que componer el video (foto 22).


Foto 21.- Primer contacto: 10:09:09 T.U. (foto de Nicolás Ortego).

Foto 22.- 10:09:33 10:09:53 10:10:13 10:10:33

Una vez determinado el tiempo del primer contacto se pierde la tensión nerviosa y la observación se vuelve plácida. Hay tiempo para hablar de todo con todo el mundo. Sin embargo, dos minutos después han hecho una breve aparición en nuestras fotos algunos jirones nubosos (foto 23), como presagio de que no todo va a ir tan sencillamente. Los designios probabilísticos del Murphy de las Nubes van a librar su batalla contra el esplendor del Astro Rey, tratando de enturbiar su brillo. ¿Lo conseguirían?

Foto 23.- 10:11:13 10:11:33 10:11:53 10:12:13

Antes de proseguir con el relato del eclipse, me parece interesante introducir una reflexión sobre el tipo de imagen que entregan los filtros de mylar de Thousand Oaks y del Baader Planetarium. La foto 24, tomada a las 19:33 por Nicolás Ortego con un telescopio apocromático Megrez (80 mm f/6) y filtro de Thousand Okas, muestra una imagen con cierta saturación por el limbo que produce sensación de esfericidad por sombreado, de modo que uno cree estar viendo el globo solar.

Foto 24.- Tomada a las 10:33 con filtro de Thousand Oaks (foto de Nicolás Ortego).

Foto 25.- Tomada a las 10:33:33 con filtro del Baader Planetarium.

En cambio, la foto 25, tomada con el filtro del Baader Planetarium (gentileza de Fran Caleya, de la Agrupación Astronómica de Madrid) colocado sobre el telescopio Maksutov-Cassegrain (90 mm f/13,33), muestra una imagen lisa, sin rastro de sombra, que produce la sensación de estar viendo el disco solar. La ventaja de este tipo de filtro puede estipularse en la detección de manchas débiles cuando éstas aparecen por el limbo solar, ya que la nitidez y la igualdad de brillo en toda la imagen lo hace posible, mientras que la saturación del filtro de Thousand Oaks lo hará más difícil.

Sin embargo, es evidente que para la elaboración de las imágenes de un video y sobretodo en época de ausencia de manchas, la imagen que entrega el filtro de Thousand Oaks es más interesante. Esta es una experiencia que deberemos tener en cuenta al planear las actividades del año próximo.

Foto 26.- Hacia las 10:45 T.U. las nubes rebasan la altura del Sol sobre el horizonte.

Imagen superior: Cliquear en la misma para ver el video.

 

Volviendo al relato de nuestra observación del eclipse, cabe decir que la nubosidad en el horizonte Oeste había ido aumentando paulatinamente. No había muchas nubes, pero la enojosa injerencia murphiana hacía que las que había estuvieran situadas allí donde más molestaban. ¡Igual que por la mañana!

Hacia las 10:45 T.U. las nubes rebasaban la altura del Sol sobre el horizonte, presentando ya una seria amenaza para la observación de la totalidad (foto 26). Ello arrancó los primeros comentarios pesimistas entre los observadores (que quedaron registrados en la grabación de sonido ambiental), pues la posibilidad de perder la totalidad por culpa de las nubes se nos antojaba como la mayor desgracia que nos podía acaecer en aquellos momentos.

Los malos augurios se materializaron a las 10:59 T.U., ¡ocho minutos antes del comienzo de la totalidad! A las 10:59:13 la faja de nubes ocultó en cuerno inferior del perfil solar (foto 27) y unos segundos más tarde el astro rey desaparecía completamente de nuestra vista para consternación general. “El Sol, ... desapareció”. ¿Vencería Murphy?

Foto 27.- 10:59:13 el Sol se cubre. Foto 28.- 11:04:13 el Sol reaparece.

Los minutos transcurren fatídicamente sin que las nubes manifiesten muestras de arrepentimiento, ni de que vayan a dejarnos contemplar aquel espectáculo celeste cuya entrada habíamos pagado tan cara. Ni tampoco el Sol muestra deseo de salir a exhibirse al escenario astral, pudorosamente tapado por la Luna y las nubes.

-No va a salir, no va a salir – pronostican algunas voces pesimistas. Pero ... sí, ... sí, ahora parece que la banda de nubes se desplaza hacia arriba y que el Sol se acerca al borde inferior. ¿Va a ser posible que ...? “¡Que sale, que sale ...!”

Pues sí, tras cinco minutos de incertidumbre heisenbergiana, que debieron elevar las pulsaciones de todos (influyendo probablemente en el registro del ritmo cardiaco, uno de los experimentos que se llevaban a cabo), el Sol se deja ver a las 11:04 (foto 28), ¡¡tres minutos antes de la totalidad!!, convertido en un estrecho perfil muy brillante, entre el estruendo de los aplausos entusiastas de los observadores: “Ahora, ahora, ¡bravo!”.

Inmediatamente se reanudan las fotografías y las medidas. Afortunadamente, el cerebro de silicio del microprocesador del intervalómetro que manipula la cámara, inmune a las emociones humanas, no se ha dejado afectar por la excitación y ha continuado trabajando de forma autónoma durante todo el tiempo que los angustiados humanos temblábamos ante la posibilidad de perdernos la función. Los 15 fotogramas negros (o vestigiales) que componen el video registran con pelos y señales el obscurecimiento del Sol por las nubes.

Dos minutos y medio después, a las 11:06:33 (foto 29) el Sol, quizá arrepentido de su bromazo, trata de congraciarse con nosotros tomando la forma del perfil cada vez más fino de aquella Paleomenia que no habíamos visto por la mañana a causa de las nubes.

Foto 29.- 11:06:33 11:06:53 11:07:13 11:07:33

Treinta segundos más tarde, a las 11:08:40 acontece la gran exhibición celeste: del delgadísimo perfil surge el fogonazo del anillo de diamantes e inmediatamente una fulgurante Perla de Baily (foto 30). Son las 11:08:47 y ha ocurrido el segundo contacto. “¡Fuera filtros!”

Foto 30.- A las 10:08:40 surge la Perla de Baily (foto de Jaime Izquierdo).

Tras el alarde pirotécnico solar que acabamos de describir y que provoca incluso en las personas más circunspectas las manifestaciones estentóreas más entusiastas y dispares en lo tocante a buenas costumbres y al comedimiento verbal, sobreviene un periodo de calma impuesto por la contemplación impávida de las protuberancias solares (foto 31).

Foto 31.- 11:09:00. Aparición de una protuberancia solar (foto de Jaime Izquierdo).

-¡Qué bonito, qué bonito! exclama quien más y quien menos.- Pero los expertos en la fenomenología de los eclipses enseguida llaman la atención sobre lo que no hay que perderse: “¡Mirad la corona! ¡Mirad la protuberancia!”.

Entre los menos expertos aún hay quien tiene presencia de ánimo para advertir: “¿Qué hay al lado del Sol, Mercurio?”

Para quienes planeábamos realizar complicadas actividades fotográficas durante la totalidad, como exposiciones con ahorquillamiento para captar las protuberancias, fotos con teleobjetivo para captar la corona exterior y fotos con gran angular para captar el entorno, dos segundos biológicos más tarde ya han transcurrido los dos minutos físicos de la totalidad. En efecto, el tercer contacto ha ocurrido a las 11:09:46.

¡Grr! hemos empleado los dos minutos en corregir el guiado del telescopio, que requería retoque inmediato debido a nuestro intento de manipulación de la cámara. Hemos de conformamos con la corona interior (foto 32), pero esperamos resarcirnos el año que viene con un eclipse de más de siete minutos de totalidad. Eso sí, habrá que aprender la lección y utilizar instrumental de mayor campo, tipo Megrez.

¡¡¡Poner filtros!!!

Foto 32.- 11:08:55. La corona interior.

Más tarde y con mucha envidia, pero sana, recibimos las excelentes fotos de la corona exterior tomadas por otros compañeros (foto 33).

Foto 33.- 11:06:30. La corona exterior (foto de Toño Bernedo).

Y a “a toro pasado”, la foto procesada de la corona, por apilamiento de 18 fotografías (foto 34) y tratamiento informático.

Foto 34.- La corona solar exterior (foto de Toño Bernedo y proceso de Emilio Gálvez).

Inmediatamente después de concluir la totalidad, el panorama celeste se ensombrece con la afluencia de nubes (foto 35), aunque esta eventualidad no causa desánimo entre la mayoría de los observadores, quienes todavía eufóricos tras la finalmente exitosa contemplación del espectáculo celeste, intercambian impresiones entusiastas.

Empero otros, empecinados en completar un video del fenómeno, seguimos efectuando un disparo cada 20 segundos, impertérritos ante la amenaza del velo vaporoso que se va tejiendo inexorablemente alrededor de los todavía estrechados astros protagonistas.

Foto 35.- Las nubes después de la totalidad, a las 11:10:30 (foto de Nicolás Ortego).

El primer conato de cierre de la función se produce a las 11:16:53 (foto 36), cuando el aún delgado perfil solar resulta enturbiado por las tozudas nubes. Pero dos minutos más tarde (foto 37) el Sol vence a las fuerzas murphianas de la obscuridad y reaparece sin que el fenómeno resulte acompañado de la misma estridencia de la vez anterior.

Foto 36.- 11:16:53. Foto 37.- 11:18:53

Foto 38.- Al terminar la totalidad la atención decae (foto de Albert Bergada).

En efecto, al concluir la totalidad, la atención de los observadores suele decaer considerablemente (foto 38) en todos los eclipses totales de Sol. El éxito que supone la contemplación del día convertido en noche, en este caso pese a las amenazas atmosféricas, aviva la locuacidad de todo el mundo, que se felicita por el espectáculo vivido. Así, nadie se queja de que las nubes hayan vuelto a apoderarse del panorama celeste durante dos minutos.

El segundo conato tiene lugar dieciséis minutos más tarde, entre las 11:32 (foto 39) y las 11:38 (foto 40), cuando el perfil solar ya ha crecido hasta convertirse en una guadaña. La victoria del amo de la luz sobre el espantajo de las sombras tampoco provoca esta vez en la concurrencia emociones dignas de ser registradas.

Foto 39.- 11:32:13 Foto 40.- 11:37:53

Pero la tenacidad obra en poder de las sombra y a partir de este momento, el Sol se mostrará incapaz de librarse de la turbia envoltura gaseosa de las nubes (foto 41).

Foto 41.- 11:39:00 (foto de Nicolás Ortego).

El acto final acontece a las 11:45, cuando el Sol, tras resultar prácticamente eclipsado por las nubes (foto 42), sucumbe a la obscuridad y es amortajado por las sombras (foto 43). El final de la función, programado al cuarto contacto (las 12:04:15), no puede ser contemplado por los observadores de Eclipse City. El video resulta corto en veinte minutos.

Foto 42.- 11:43:13. Foto 43.- 11:45:33

La foto 44 sirve de requiem al astro rey, rememorando su viaje por el reino de las sombras.

Foto 44.- Composición del eclipse (foto de Toño Bernedo).

RESULTADOS

1º) Tiempos de los contactos.-

2º) Variación de la temperatura.-

Efectuamos dos medias, al Sol y a la sombra, que arrojaron un descenso en ambos casos de algo menos de cuatro grados. Los resultados son los que muestran los dos gráficos siguientes:

3º) Variación de la luminosidad.-

Las medidas de la luminosidad efectuadas con el fotómetro del laboratorio fotográfico no resultaron fidedignas, por cuanto la célula fotoeléctrica resultó saturada en alguna ocasión al ser cubierta imperfectamente por el filtro y en otras quedó inadvertidamente a la sombra de los objetos que teníamos dispuestos sobre la mesa de trabajo. Esto nos impide ofrecer una curva cuantitativa de la variación de la luminosidad, por lo que nos conformamos con adjuntar la siguiente curva de carácter cualitativo que muestra cómo disminuyó la luminosidad más bien que cuánto disminuyó.

4º) Dispersión de las medidas tomadas con GPS.-

A continuación ofrecemos tres medidas tomadas con GPS que muestran la dispersión en las lecturas de latitud y longitud geográficas, así como en altitud sobre el nivel del mar durante el eclipse. Para obtener algún resultado significativo, este juego de medidas ha de compararse con otro juego tomado fuera de la sicigia lunisolar, que adjuntamos seguidamente.

La dispersión en latitud y en longitud que mostramos en los gráficos siguientes es el resultado de restar a cada una de las lecturas una cantidad fija (43,4549º a la latitud y 94,8355º en longitud) y multiplicar por 105 el resultado.

La dispersión en altitud que sigue es el resultado de restar una cantidad fija (1150 m) a cada una de las lecturas y multiplicar el resultado por 10.

Dispersión en latitud:

Dispersión en longitud:

Dispersión en altitud:

 

Dispersión en cuadratura (05 Septiembre 2008)

Dispersión en latitud:

Dispersión en longitud:

Dispersión en altitud:

La comparación emparejada de los gráficos de dispersión anteriores parece indicar que el fenómeno es más acusado durante la cuadratura lunisolar que durante la sicigia (el eclipse). No obstante, para obtener una conclusión relevante será preciso disponer de una base de datos mucho mayor que la que hemos utilizado aquí, por lo que este experimento no pasa de ser la puerta de entrada a una futura observación de mucha mayor envergadura.

5º) Detección de emisiones solares con el radiotelescopio.

El último experimento que pusimos en práctica fue el intento de detección de interrupción de las posibles emisiones solares durante la totalidad. Sin embargo, el resultado fue decepcionante por cuanto no se consiguió captar emisión solar alguna durante las dos horas que duró el fenómeno. La grabación solamente registró el zumbido del viento, circunstancia que deberemos tener en cuenta en futuros ensayos.

El gráfico superior muestra el registro de los diez minutos anteriores al segundo contacto, en los que el grabador MP3 únicamente capta el zumbido y las exclamaciones lejanas de los observadores, promovidas por la ocultación previa del Sol tras las nubes y por el acaecimiento de la totalidad. El resto del registro muestra el zumbido constante del aire en el emplazamiento de Eclipse City, sin vestigio de emisiones solares. ¿Mala suerte o falta de experiencia?

En este punto damos por concluido el informe con la esperanza puesta en que en próximas ocasiones seamos capaces de superar las deficiencias de procedimiento que nos han perjudicado en la actual.

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ECLIPSE TOTAL DE SOL DESDE YIWU, CHINA 1 DE AGOSTO 2008

*Alberto Martos Rubio, escritor, trabajó siendo Ingeniero Técnico de la Estación de Seguimiento de Satélites de ESA, en Villafranca (Madrid).
Ha publicado la obra en 6 volúmenes Historia de Las Constelaciones editada por Equipo Sirius S.A. Madrid, España. Une a esto, sus vastos conocimientos astronómicos.

 

 
 
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