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viernes 17 de noviembre de 2017 
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 EL ESCRITOR DEL FUTURO: ARTHUR CHARLES CLARKE

 

 


Nota: Silvia Smith*


Arthur Charles Clarke (16 de diciembre 1917-19 de marzo 2008)

“Toda tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”.

Arthur C. Clarke, “Leyes del futuro” de su libro “Perfiles del futuro”.


Imagen superior: Composición fotográfica, imagen de Arthur C. Clarke. (Composición Silvia Smith).


El 19 de marzo, falleció a los 90 años el extraordinario novelista inglés de ciencia ficción Arthur Charles Clarke, quien además, hizo valiosos aportes a la Ciencia como la idea de los satélites geoestacionarios para comunicaciones vía satélite en la Tierra, justamente, es en su honor que se otorgó a la órbita de los mismos el nombre de “Órbita Clarke”.

Arthur Clarke, no era simplemente un escritor, estudió física y matemáticas en el King's College de Londres, donde se recibió con honores, también fue presidente de la Sociedad Interplanetaria Británica durante varios años. Muchos fueron los honores concedidos a este gran escritor e investigador, también pasó por muy malos momentos al ser difamado por un periódico amarillista, la fama, suele acarrear este tipo de problemas, la búsqueda de debilidades en los seres humanos imaginarias o no, para destruir todo aquello que de bueno se puede haber hecho, suele ser común a todos los incapaces. Otro de los honores concedido a Clarke es el de un asteroide descubierto por Schelte J. Bus en 1981, al que se nombró “4923 Clarke”.

Su pasión por la Astronomía y Astronáutica, fue notoria ya desde su niñez, poseía un telescopio casero, como muchos de nosotros, con el cual se gratificaba observando el cielo y especialmente sentía una gran fascinación por la Luna. Recién comienza sus primeros escritos, luego de su participación en la Segunda Guerra Mundial como especialista en radares.

En el año 1998 fue nombrado Sir por la Corona Británica debido a todos sus aportes. Sus últimos años, los pasó retirado en una isla llamada Sri Lanka (antigua Ceilán), lamentablemente, postrado en silla de ruedas debido a una recaída en la enfermedad que de niño había padecido, poliomielitis.

Su fallecimiento se debió a un fallo cardiorrespiratorio. Fue un prolífico autor de cuentos y novelas de ciencia ficción, difícilmente encontremos en este medio (la Astronomía y Ciencias Afines) alguien que no haya leído algo de Clarke, tampoco podría pasar desapercibido su paso por el cine de la mano del director Stanley Kubrick con la inolvidable “2001: Odisea del Espacio” (1968), novela que nace a raíz de su cuento “El Centinela”, uno de los primeros relatos que escribió.

De su prolífica producción literaria, recuerdo en lo personal,"El Centinela", "El martillo de Dios" y “Cita con Rama”, fascinante historia que como todas las suyas, lleva a pensar en la posibilidad de que algo así pudiera existir, también “El martillo de Dios”, casi profética, pues el nudo que se desarrolla alrededor de un hipotético asteroide, Kali, diosa hindú de la destrucción, es descubierto por un astrónomo aficionado y su órbita indica que chocará irremisiblemente con el planeta Tierra, más tarde, en el mismo libro, Clarke hace alusión al paso cercano a nuestro planeta de un asteroide, el 1989 FC que pasó a solo 650 mil kilómetros. Su teoría sobre la desaparición de los dinosaurios debido a un impacto venido del espacio, al ser confirmada por el astrónomo holando-norteamericano Tom Gehrels, experto en asteroides, fue una alegría para él y una tristeza no poder compartirla con su amigo ya fallecido Luis "Luie" Álvarez, así como el paso del asteroide Toutatis el 8 de diciembre de 1992, cuando el original de la novela “El martillo de Dios” ya había sido enviado el día 2 de diciembre de ése mismo año a sus editores, sorprendió al mismo Clarke por la similitud con su historia al revelarse que Toutatis estaba compuesto por dos cuerpos, las imágenes de radar mostraban un objeto idéntico a Kali después de haberse dividido...

Así, Clarke, como Asimov, como Verne, o como Da Vinci con sus inventos, parece ser un adelantado a su época, relatando cosas que luego, con el correr de los tiempos, tienen una similitud con la realidad que nos sorprende y admira.

Un sencillo agradecimiento a este hombre, que nos permitió soñar con mundos y máquinas increíbles prestándonos un poco de ése Universo fantástico que supo imaginar.

 

* Silvia Irene Diez de Smith, Directora y Editora de Cielo Sur


 
 
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