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domingo 20 de julio de 2008 
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SABIAS QUE...

Recopilación de datos curiosos de interés del mundo de la Ciencia

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Los espejos y el vidrio incoloro

...Antes del año 1291, el vidrio era habitualmente coloreado. Fue en Venecia donde se logró desarrollar la técnica de añadir materiales decolorantes al vidrio, fue así que se consiguió por vez primera un vidrio razonablemente transparente. Esto, podía tener la apariencia de ser poco atractivo, no obstante, la mayoría de la gente lo aceptó como algo realmente bello, fue así, que el poseer objetos así elaborados, era sinónimo de riqueza y buen gusto.

Cuando corría el año 1291, Venecia trasladó su manufactura de vidrio a una isla casi se podría decir secreta y de estrecha vigilancia. Las reglas para quien revelara cualquier secreto concerniente a la técnica empleada, estaba sujeto a severas penas. Fue así que el cristal veneciano pasó a ser considerado de máximo lujo.

Este vidrio incoloro, hacía posible el espejo moderno. En épocas antiguas, las personas podían mirarse en el agua quieta o en la superficie pulida de un metal como el bronce. El agua raras veces permanecía quieta por mucho tiempo, por supuesto, el metal pulido era sumamente caro. Es así, que eran muy pocas las personas que conocían su propio aspecto.

Si una superficie de cristal se revestía por un lado con una lámina de metal, el resultado era un espejo de gran luminosidad que permitía observar el rostro en detalle. Así comienza la historia del espejo.

Retrato de "El matrimonio Arnolfini" ejecutado por el pintor flamenco Jan Van Eick en 1434. En el, apreciamos el delicado detalle del espejo de forma convexa donde se ve reflejadaa la imagen del pintor y las personas retratadas.

 

Se explican las rayas de Lowell en Venus

... "Las imágenes que muestran el mapa de Venus de 1896 de Lowell y el fondo del ojo humano sugieren que, efectivamente, Lowell estaba usando su telescopio, ¡como un oftalmoscopio!"

Se explican las rayas de Lowell en Venus

No es común que uno escriba un artículo en una revista mensual sobre un misterio de cien años y lo vea resuelto antes de que se publique el número siguiente. Ese, sin embargo, parece ser el caso de "Lowell y las rayas sobre Venus" (Edición de julio 2002, pág. 99).
Las observaciones de Venus de Percival Lowell han desconcertado por mucho tiempo a astrónomos y a historiadores de la astronomía. ¿Por qué Lowell constantemente veía rayas en la (ahora conocida) nubosa superficie venusina? La explicación parece haber sido su inclinación a reducir la apertura del gran refractor Clark de 60 cm. a aproximadamente 7 ú 8 cm. al observar el planeta.
Andrew T. Young (Universidad del Estado de San Diego), Philip C. Steffey de Daytona Beach, Florida, y Dale P. Cruikshank (Centro de Investigación Ames de la NASA) todos dicen que al usar solamente 8 cm. o menos del gran refractor a más de 100 aumentos, Lowell le daba al telescopio un radio focal de aproximadamente f/120 o incluso mayor.
Esa configuración es equivalente a producir un agujero microscópico, menor a 0.5 milímetros, enfrente del ojo. Esta pequeña apertura permite que las sombras de los vasos sanguíneos y otras estructuras en la retina del observador aparezcan fácilmente a la vista. Cualquiera que desee comprobar esta hipótesis puede hacerlo usando un refractor o un reflector de foco largo (preferentemente Newtoniano) con muchos aumentos para mirar a Venus cuando está casi lleno en un cielo oscuro y sin turbulencia. El efecto es una molestia bien conocida para los observadores planetarios que usan muchos aumentos.
las imágenes que muestran el fondo del ojo humano y el mapa de Venus de Lowell de 1896 sugieren que, efectivamente, Lowell estaba usando su telescopio, ¡como un oftalmoscopio! Las rayas sobre Venus corresponden a los vasos sanguíneos de sus propios ojos. Instantáneamente, uno puede comprender por qué Lowell llegó a creer que Venus tenía rotación sincrónica; uno incluso puede explicar la peculiaridad, notada por E. M. Antoniadi en aquella época, de que Venus parecía mostrar siempre la misma cara no hacia el Sol, ¡sino hacia la Tierra! De hecho, Lowell registraba con mucha precisión lo que veía; él no imaginaba las rayas de Venus, solamente transfería las características de su propio globo ocular a la superficie del lejano planeta.
Como nota anecdótica, Lowell murió de hemorragia cerebral, cuya causa habitual es la hipertensión extrema, la cual a menudo produce cambios tales como edema e inflamación del fondo del ojo. Estos síntomas se suelen reconocer usando un oftalmoscopio. Aunque Lowell no hizo ninguna observación de Venus después de 1914, uno no puede evitar preguntarse si, en principio, un doctor podría haber diagnosticado la hipertensión de Lowell...¡estudiando cuidadosamente sus dibujos de Venus!

Imagenes superiores: En primer término el globo ocular y sus venas, en segundo término, dibujo de P. Lowel de la superficie de Venus. Las rayas sobre Venus corresponden a los vasos sanguíneos de sus propios ojos.

Nota enviada y traducida por gentileza de Sebastián Otero (De una carta de lectores a Sky & Telescope, número de Octubre 2002, pág. 12, firmada por William Shehan y Thomas Dobbins).

 

 

 
 
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