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Gilgamesh y el Diluvio Universal
...El último gran rey que tuvo el Imperio Asirio, fue Asurbanipal, conocido sobre todo por los avances en la extraordianaria cultura de su pueblo, fundando la biblioteca de Nínive entre otras cosas, la cual es probablemente anterior a los griegos.
Exavando las ruinas de Nínive por la década de 1860, arqueólogos ingleses descubrieron tablas cuneiformes que pertenecían a los restos de la gran biblioteca de Nínive. Es en estas tablas, donde se encuentra el relato de un diluvio aparentemente universal. En 1872 se hace público el descubrimiento, el mismo, es la Epopeya de Gilgamesh, la cual, es la más antigua reproducción literaria que se conserva hasta el momento. Este hallazgo conmovió al mundo no solo de los científicos dedicados a la arqueología, dado que en ella, se relata los pormenores del diluvio que también da cuenta la Biblia. Este extraordinario hallazgo unido al que le antecedió sobre el descubrimiento de Troya, incrementó el interés en la búsqueda de la famosa Arca de Noé, corroborando así, los ciclos que ha vivido nuestro planeta en sucesivas épocas.

Imagen superior: El rey asirio Gilgamesh (imagen del Metropolitan Museum). |
El nacimiento del nombre del planeta Venus
...Muchas historias de diferentes pueblos y civilizaciones, han tenido a la estrella matutina y vespertina, como dos astros diferentes. Pero aquí nos limitaremos a una comparación entre griegos, romanos y babilonios.
Al principio, los griegos no estaban tan avanzados como los babilonios en materia de astronomía. Conocían la estrella del anochecer, un brillante planeta que aparecía por el Oeste después de la puesta del Sol, y la llamaron Hesperos, que en griego significa "atardecer". También había una estrella antes del amanecer, la llamaron Phosphoros, en griego, "portado de la luz", pues cuando salía, no tardaba en seguirle el Sol.
Pitágoras, fue el primer griego en percatarse de que ambos objetos eran el mismo, pues cuando la estrella del atardecer estaba en el firmamento, la matutina no se dejaba ver. Es de suponer que Pitágoras, haya viajado a Babilonia, y allí pudo tomar el conocimiento. Hacia el año 500 a. J.C., así dio a este único planeta, que iba de un lado a otro del Sol una y otra vez, el nombre de Afrodita, diosa griega del amor y la belleza. Los romanos lo bautizaron con su equivalente, Venus, que es la denominación con la cual hoy lo conocemos.

Composición de una toma del planeta Venus sumido en su grueso manto de nubes y parte de la obra "El nacimiento de Venus" de S. Botticelli. (Silvia Smith©) |