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Sabías que...
Recopilación de datos curiosos de interés del mundo de la Ciencia
4.000 años a.C la agricultura, ganadería
y el empleo de las matemáticas
Se muestra el ingenio del hombre para llevar la
cuenta de su grano y su ganado, en la floreciente
ciudad que los griegos llamaron Susa, o de los elamitas,
llamados así por el Antiguo Testamento donde
se la reconocía como perteneciente a la tierra
de Elam, se llevaban aquí registros contables
unos 4.000 años a.C.
El origen de Susa, se pierde en el tiempo, tan
remoto es su misterioso nacimiento. Sin embargo,
los restos que los arqueólogos van desempolvando
paciente y cuidadosamente, nos enseñan mucho
sobre la vida cotidiana en esta ciudad que se encontraba
en el territorio que hoy se conoce como Juzistán,
una provincia de Irán. Entre estos restos
que permiten reconstruir el remoto pasado, se encuentran
tablillas donde se llevaba la contabilidad de aquello
que se comerciaba. Siendo una ciudad donde se concentraba
la actividad agrícola-ganadera de la zona,
Susa movía un importante acopio de grano,
la agricultura debido a su estratégico emplazamiento
entre los ríos Tigris y Éufrates,
hacia de ésta, una zona sumamente rica y
progresista.
Esta abundancia, llevaba a la necesidad de una
buena contabilidad y conocimiento de la escritura,
rastros de la cual ha sido hallada en tablillas
que aún no han podido ser descifradas, en
las mismas se aprecia escritura y orificios que
aparentan representar números. Para contar
determinadas mercancías y dejar su registro,
dado el gran volumen que de las mismas se movía,
utilizaban bolas de barro huecas que tenían
agujeros para insertar en los mismos, minúsculas
piezas de barro que representaban aquello que contabilizaban,
sea grano, ganado, u otro tipo de mercancía,
este interesante método, era certificado
haciendo rodar sobre la bola sellos cilíndricos
que garantizaban su contenido, casi como en nuestros
días se han utilizado los sellos lacrados.

Imagen superior: Bola de barro empleada para depositar
dentro de la misma, las minúsculas piezas
de barro representativas de la mercancía.
Nótese el dibujo del sello con la que se
identificaba y garantizaba su contenido.
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