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Pitágoras,
los pitagóricos y la prohibición de comer
habas
Cuando
hablamos de Pitágoras, vienen a nuestra mente inmediatamente
las matemáticas y la filosofía, pero decir
Pitágoras, es ir mucho más allá de
un hombre, el movimiento de los pitagóricos, fue
tremendamente importante y dejó una huella imborrable
en la historia.
Hombre
controvertido, apreciado y despreciado, amado y odiado,
visto como un plagiador o como un gran pensador, un sabio
que conocía el orden del Universo. Pero, vayamos
a alguna de las curiosidades de los Preceptos dictados
por Pitágoras para pertenecer a dicho movimiento.
Uno de ellos, sumamente curioso, era la prohibición
de comer habas. Son muchísimos los datos que vamos
a encontrar en los libros sobre el tema, ¿porqué
no comer habas?, esta sentencia que regía para
los acusmáticos (el movimiento pitagórico
se dividía entre los acusmáticos (oyentes)
a los que se instruia de los conocimientos más
sencillos y los matemáticos (conocedores) que eran
los de mayor rango debido a sus dotes para el aprendizaje),
según los biógrafos y estudiosos del tema,
dicen que puede interpretarse de diferentes formas el
motivo, uno de ellos, podía ser su aspecto que
según decían, tienen semejanza con los genitales,
también su similitud a las puertas del mismísimo
Hades, o el simbolismo funerario de esta legumbre, que
contendría el alma de los muertos según
escribía Plinio. También podía ser
porque pueden provocar favismo (reacción alérgica
al polen de esta planta que produce dermatitis u otros
casos más graves si se las ingiere como dolores
de estómago, insuficiencia cardio-respiratoria,
etc.) enfermedad de la que se vería afectado el
mismo Pitágoras. Esta prohibición iba bastante
más allá del hecho de consumir habas, pues
alcanzaba el no poder participar en sorteos y votaciones,
porque para ello se utilizaban habas, blancas y negras.
Ni que hablar de la muerte de Pitágoras en Crotona,
según se cuenta, Pitágoras mientras era
perseguido para matarlo, al toparse con un campo de habas,
se negó a cruzarlo, así fue que sus perseguidores
lo alcanzaron dándole muerte.

Imagen superior: Pitágoras. (Boceto
a lápiz Silvia Smith)