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viernes 17 de noviembre de 2017 
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Recopilación de datos curiosos de interés del mundo de la Historia y la Ciencia

 

.Los Colosos de Memnón: El día que Amenofis III dejó de cantar

En Egipto, existen dos monumentales estatuas que guardaban el templo funerario del faraón Amenofis III, templo que desapareció, pero no así las colosales estatuas que guardaban la entrada. Estas maravillosas esculturas, se encuentran cerca de Tebas, ambas representan al faraón Amenofis III, las mismas, son bastante conocidas como Los Colosos de Memnón.

Sucedió que en el año 27 a.C, un terremoto hizo que sufrieran importantes daños, una de ellas, a la altura de la cintura y otros daños, entre ellos, se dañaron sus rostros, como podemos ver en la imagen que acompaña estas líneas, en gran medida la parte superior de las mismas quedaron muy deterioradas.

Después de este evento, un hecho extraño se producía en las primeras horas de la mañana, cuando despuntaba el Sol, una de ellas producía una vibración que parecía que la misma cantaba, emitía un sonido especialmente misterioso, mucha era la gente que se acercaba a escucharla desde los lugares más remotos que se pueda esperar, quedando fascinados por el extraño sonido de la monumental escultura.

Es evidente, que este sonido se producía ante los cambios de temperatura después de los daños sufridos durante el terremoto por alguna fisura, muchas historias se tejieron como es natural en rededor de este hecho. Grandes emperadores como Adriano, se acercaron a presenciar el extraño fenómeno.

Entre aquellos que quedaron profundamente impresionados por la escultura que emitía profundos sonidos como si cantara desde las profundidades, el emperador Septimio Severo (193-211), ordenó que se restaurara dicha escultura, así fue hecho con cinco hileras de piedras que pueden observarse aún hoy día (ver en la foto la escultura de la derecha), esta restauración fue hecha en la cabeza y el torso. Las buenas intenciones de Septimio Severo, enmudecieron para siempre la escultura de Amenofis III, solo podemos observarlos, como mudos testigos del pasado.

Imagen superior: Las dos colosales esculturas que representan a Amenofis III, observemos la de la derecha, era la que durante años produjo modulaciones que parecían un canto. (imagen Cecilia María Diez).

 
 
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